11M – Falsa Bandera, punto por punto

Operación de bandera falsa

Las operaciones de bandera falsa son operaciones encubiertas llevadas a cabo por gobiernoscorporaciones y otras organizaciones, diseñadas para aparecer como si fueran llevadas a cabo por otras entidades.

Los atentados de Madrid coincidieron con un simulacro de ataque terrorista (al igual que en el 11S y posteriormente en el 7J en Londres). Desde el día 4 de marzo hasta el día 10 del mismo mes de 2004, la OTAN estuvo realizando su ejercicio anual de gestión de crisis, llamado CMX 2004.

Nota de prensa OTAN sobre el ejercicio antiterrorista que sirvió de pantalla para el 11-M

La OTAN simuló un atentado en Europa con 200 muertos (14/03/2004 – El  Mundo)

“Una terrible coincidencia”. Con estas cínicas palabras calificó el ex Secretario General de la OTAN, el holandés, Jaap de Hoop Scheffer, el hecho de que los ejercicios antiterroristas (CMX-04), puestos en práctica el 4 de marzo de 2004 y desarrollados en diferentes capitales de los estados miembros, entre ellas Madrid, finalizasen justo unas pocas horas antes del más brutal atentado terrorista que haya ocurrido jamás en suelo europeo.

Pero las coincidencias no sólo se limitarían a las fechas, sino que llegarían aún más lejos, pues los ejercicios antiterroristas de la OTAN se realizaron bajo un supuesto atentado que costaba la vida a 200 personas (un número muy próximo al número de víctimas mortales que se produjeron en Madrid) y heridas de gravedad a otras 1000 (también como en Madrid). Además, los ficticios ataques planteados en el ejercicio antiterrorista (anunciado casualmente un día después de la visita del Secretario General de la OTAN a España, el día 1 de marzo de 2004) tenían como escenario una capital europea y como autor a la mediática organización al-Qaeda, de la que no hay que olvidar que fue creada y financiada por la CIA en los años 80, con el objetivo de combatir al ejército soviético en Afganistán.

¿Realmente se trató de un ejercicio antiterrorista o de una pantalla para preparar y ejecutar, con mayor facilidad, el atentado terrorista más mortífero en la historia de Europa?

Casualmente, un año más tarde se produciría un cúmulo de coincidencias similares en los atentados del 7 de julio, en Londres, llevados a cabo, supuestamente y siempre según la versión oficial, por al-Qaeda.

Curiosamente, estos atentados se produjeron el mismo día, a la misma hora y en los mismos sitios en los que se estaba llevando a cabo otro ejercicio antiterrorista que preveía los mismos objetivos que serían atacados por los terroristas. Un hecho que sería confirmado, a las pocas horas, por las autoridades policiales británicas.

Las posibilidades de que un atentado terrorista se produzca a las pocas horas de que finalicen unos ejercicios antiterroristas, como en Madrid, o el mismo día que éstos se están desarrollando, como pasó en Londres (o en Nueva York en el 2001), es de una entre millones. Por lo que no es nada descabellado pensar que estos operativos antiterroristas sirviesen de pantalla, para facilitar la tarea, a quienes realmente llevaron a cabo los atentados, y que con posteridad serían atribuidos falsamente al integrismo islámico, con el fin de justificar, ante la opinión pública, la guerra imperialista de occidente en Oriente Medio, cuyo objetivo no es otro que el saqueo de las riquezas naturales de la zona.

CMX 2004: ¿simulacro o encubrimiento de la OTAN?

Según el ex oficial de inteligencia del ejército estadounidense Eric H. May [21], «la manera más simple de hacer un atentado bajo bandera falsa consiste en organizar un ejercicio militar que simule exactamente el atentado que se quiere cometer» [22].
Al igual que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y los del 7 de julio de 2005 en Londres, los atentados de Madrid coincidieron con un simulacro de ataque terrorista [23]. Desde el día 4 de marzo hasta el día 10 del mismo mes de 2004, la OTAN estuvo realizando su ejercicio anual de gestión de crisis, llamado CMX 2004 [24], y el 11 de marzo las bombas de verdad estallaban en Madrid.

El escenario trazado aquel año por la alianza atlántica era precisamente un gran ataque terrorista de Al Qaeda en países occidentales. En España, participaron en el ejercicio la presidencia del gobierno, el ministerio de Defensa y el CNI (servicios secretos). Pero no se sabe si el ejercicio incluyó la realización de maniobras en la capital española ya que los datos sobre dichas maniobras son confidenciales.

En una de las pocas menciones de aquel simulacro aparecidas en la prensa, el diario español El Mundo escribía lo siguiente: «La similitud del ejemplo diseñado por la OTAN con lo sucedido en Madrid es escalofriante y ha impresionado a los diplomáticos, militares y servicios de Inteligencia que participaron en el simulacro apenas horas antes» [25]. Como los detalles del CMX son información clasificada, se ignora hasta donde llega esa similitud.

La OTAN, sospechoso con graves antecedentes

En un país que desde el restablecimiento de la democracia ha sufrido varios intentos de golpes de Estado militares, no es posible que las fuerzas que añoran el franquismo hayan podido realizar una operación como los atentados de Madrid sin ser desenmascaradas de inmediato.

Pero sí es posible que un servicio secreto militar extranjero haya podido planear esa operación y, de ser necesario, haya logrado reclutar personal dentro de esa tendencia española, que se mantiene sensible al mito de la Reconquista.

En este punto, se hace indispensable retomar las referencias históricas. Al igual que en el resto de Europa occidental, una estructura secreta dirigida por la OTAN se implanta en la España de la posguerra [32a pesar de que, precisamente debido a su régimen político, ese país no se incorporó a la alianza atlántica hasta 1982.

En su libro de referencia «Les Armées secrètes de l’OTAN»(Los ejércitos secretos de la OTAN) [33], el historiador suizo Daniele Ganser describe esas redes, calificadas como stay-behind (o sea, redes que podían ser activadas tras las líneas enemigas en caso de ocupación enemiga) y conocidas con el nombre genérico de la unidad italiana Gladio (nombre de la espada corta de los antiguos romanos).
Ganser dejó establecido esencialmente cómo esas redes cometieron atentados terroristas bajo bandera falsa en el marco de la «estrategia de la tensión».

El objetivo era justificar un fortalecimiento del aparato de seguridad y suscitar el miedo a los «rojos» para impedir así que los comunistas lograran alcanzar el poder por la vía democrática. 
España desempeñaba «un papel crucial en el reclutamiento de los agentes del Gladio» y les servía además de refugio. Dio abrigo, por ejemplo, a Stefano Delle Chiaie, «el más conocido de los terroristas miembros de los ejércitos secretos que combatieron el comunismo en Europa y en el mundo durante la guerra fría», un individuo que tiene en su haber «al menos un millar de operaciones sangrientas, entre ellas alrededor 50 asesinatos».

La red actuaba «contra los militantes comunistas y anarquistas, sobre todo en el medio minero de Asturias y los nacionalistas catalanes y vascos» (aparece aquí el medio de las minas asturianas al que pertenece Emilio Trashorras, principal testigo de cargo contra El Chino y su banda así como colaborador de la policía).
El hombre de confianza de Franco, el almirante Carrero Blanco, gran arquitecto de los servicios secretos españoles, era «su oficial de enlace con la CIA», y su aparato de inteligencia «uno de los mejores aliados de la CIA en Europa» [34].

Aunque fueron concebidos para organizar la resistencia contra una invasión soviética, nada permite pensar que las redes stay-behind hayan sido desmanteladas después del derrumbe del bloque del Este. 
El comando estadounidense en Europa (EuCom) y la OTAN mantienen además en España la base naval y de inteligencia de Rota y la base aérea de Morón. Y, finalmente, el comando sur de la OTAN estaba instalando en Madrid el cuartel general de sus tropas terrestres precisamente en el momento de los atentados [35].

Hay que señalar que los servicios secretos de la US Navy y de la US Air Force, respectivamente el NCIS y el OSI, gozaron durante el periodo que nos interesa de una sorprendente libertad de acción en territorio español. 
En abril de 2002, José María Aznar y George W. Bush modificaron la convención bilateral de defensa entre España y Estados Unidos.

Esa modificación legalizó por vez primera la presencia en España de los servicios secretos estadounidenses anteriormente mencionados, dotándolos además de prerrogativas policíacas. 
La redacción deliberadamente confusa de ese texto les otorgó un amplio margen de maniobra: «las autoridades competentes de los dos países tendrán que establecer las normas que regulen las acciones del NCIS y del OSI en España».

En febrero del año 2006 «el caso Pimienta» evidenció la ausencia de normas reguladoras. El NCIS había secuestrado en territorio español a Federico Pimienta, desertor de los Marines estadounidenses, acción que realizó sin el menor control por parte de las autoridades policiales o judiciales españolas. Sólo como consecuencia de la polémica que engendró esa violación flagrante de la soberanía española se procedió a la redacción de normas como «la acreditación previa de miembros del NCIS y del OSI por las autoridades españolas» y «la comunicación previa de toda operación a las autoridades españolas» [36].

No es la primera vez que la red Gladio de la OTAN (OTAN = MI6-CIA-Mossad) mata en Europa. El atentado en la estación de Bolonia en 1980 (85 muertos) también es obra de esta red. El terrorismo yihadista internacional no es más que una pantomima fabricada para impulsar objetivos políticos. 

Aquí un diputado ruso diciendo lo obvio, que Alemania es una colonia desde el desenlace de la IIGM. De paso comenta lo evidente, hablar de la OTAN es lo mismo que hablar de la CIA o el MI6 británico.

Tiene subtítulos en alemán. Para ver la transcripción, entrad aquí.

Operación Gladio (o más comúnmente Gladio) fue una red clandestina secreta anticomunista que operó en Italia durante la pasada Guerra Fría, vinculada a la OTAN y a cuya financiación contribuyó la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense. Su principal objetivo era intentar hacer frente a una eventual invasión soviética del país. Su lema en latín era Silendo libertatem servo, el cual significa “En silencio, preservo la libertad”. Aunque Gladio específicamente se refiere a la rama italiana de dicho entramado clandestino, en general también se suele utilizar es nombre para referirse a las ramificaciones de la OTAN similares que operaron en otros países de Europa Occidental.

Según el autor suizo Daniele Ganser, estuvo involucrada en actos terroristas durante los denominados “años de plomo” anni di piombo italianos de la década de 1970, en medio de la llamada “estrategia de tensión”(strategia della tensione). Ésta última habría estado concebida para facilitar la llegada de un supuesto eventual régimen autoritario derechista neofascista para hacer frente a un eventual gobierno del entonces poderoso Partido Comunista Italiano (Como indicador del importante ascenso que había llegado a experimentar éste último, en las elecciones parlamentarias de junio de 1976 el PCI obtuvo un 34% del total de sufragios).

Como ya se anticipó al comienzo del artículo, el nombre de Gladio ha sido generalmente aplicado respecto a una serie de organizaciones paramilitares de diversos países, aunque lo más común es su utilización para referirse exclusivamente a los paramilitares italianos. Fue descubierta y expuesta el 24 de octubre de 1990 – ya sobre el fin de la Guerra Fría-por Giulio Andreotti, entonces Presidente del Consejo de los Ministros de Italia; tanto este país como Bélgica y Suiza desarrollaron investigaciones parlamentarias.2 La trama expuesta fue condenada por el Parlamento Europeo en resolución del 22 de noviembre de 1990.

Nadie resultó condenado por estos hechos, no se siguieron las investigaciones y se desconoce su situación actual.4

Sus actividades consistían básicamente en atentados y montajes contra todos aquellos grupos ideológicos (marxistas, anarquistas, nacionalistas, etc.) que podían tener apoyo social, y romper la hegemonía de los partidos políticos y grupos de poder tradicionalmente hegemónicos de los distintos países que no pertenecían al Pacto de Varsovia, la alianza militar conformada por los países socialistas del antiguo Bloque del Este.

La Operación Gladio fue ideada después de la Segunda Guerra Mundial por la CIA y el MI6, tenía como objetivo prepararse ante una eventual invasión soviética de Europa Occidental por medio de fuerzas armadas paramilitares secretas de élite dispuestas en diversos países capitalistas de democracia liberal o “burguesa”. Estos últimos poseían contingentes secretos, generalmente sin el conocimiento del gobierno correspondiente, aunque sí con su consentimiento. Muchos nazis derrotados tras la Segunda Guerra Mundial fueron miembros de Gladio, que aceptaba solamente a “gente segura”, es decir, militantes nacional-socialistas alejados del conservadurismo moderado y de la izquierda; librándose también de esta manera de juicios de guerra y en muchos casos manteniendo un alto nivel de vida.

Actuaciones atribuidas a Gladio

Además de prepararse ante una posible invasión, estas fuerzas de retaguardia han sido utilizadas por la CIA para influir en la política de algunos de estos países. Un caso singular fue la implicación de Licio Gelli, jefe de la logia Propaganda Due (P2), Stefano Delle Chiaie también involucrado en la Operación Cóndor (más conocido como “Plan Cóndor”), o Vincenzo Vinciguerra en la “estrategia de la tensión” en Italia.

También en Italia, las masacres de Peteano (1972), de la Piazza Fontana (1969), de la estación de trenes de Bolonia (1980), y el golpe fallido “Golpe Borghese” (1970) han sido atribuidas a Gladio. El asesinato del Primer Ministro Aldo Moro, llevado a cabo por las Brigadas Rojas (Brigate Rosse) en 1978, también se ha vinculado a la oposición de Gladio a su política de “compromiso histórico” (compromesso storico) entre el PCI de Enrico Berlinguer y la Democracia Cristiana. La investigación se tiñó de sospecha por la estrategia ocultista del Estado. De hecho, el juez Felice Casson manifestó que descubrió la existencia de Gladio leyendo las cartas que Aldo Moro mandó desde su lugar de detención. Un informe parlamentario de 2000 hecho por El Olivo concluía que: la estrategia de la tensión tenía como objetivo impedir al PCI, y en menor medida al PSI, acceder al poder ejecutivo.

En Grecia, las fuerzas de Gladio estuvieron involucrados en el denominado régimen de los coroneles que gobernó el país a partir del golpe de estado de 1967 y hasta 1974.

En Turquía, la Contraguerrilla (en inglés Counter Guerilla, literalmente “contra guerrillero”), nombre de la rama turca de Gladio, se relacionó con la masacre de la plaza de Taksim, en 1977 en Estambul, y también con el golpe militar de 1980.

En España, miembros de la rama italiana de la operación Gladio participaron en los crímenes de Montejurra durante la Transición. Estuvieron profundamente infiltrados en los mecanismos de la España franquista y del conjunto de la Transición.

Igualmente algunos autores indican que el Caso Scala (montaje policial-judicial desatado contra las organizaciones anarquistas españolas) en enero de 1978, y varios atentados efectuados por los grupos ultraderechistas, fueron también apoyados, cuando no orquestados por “Gladio”.

En Argentina, José López Rega, fundador de la Triple A, Raúl Alberto Lastiri y varios miembros de la junta militar de Jorge Rafael Videla eran miembros de P2, entre ellos, Emilio Eduardo Massera. Licio Gelli decía frecuentemente que tenía vínculos importantes con Argentina, especialmente con Juan Domingo Perón.

En Mozambique el jefe de la organización marxista FRELIMO (Frente de Liberación Mozambiqueño), Eduardo Mondlane, fue asesinado por Aginter Press, el brazo portugués de Gladio.

En Francia la Organisation de l’Armée Secrète (OAS) fue creada por miembros del equivalente local de Gladio.

En Bélgica las masacres de Brabante (en la década de 1980) fueron atribuidos al brazo belga de Gladio.

En la antigua Alemania Occidental (RFA) la red fue constituida primero por Reinhard Gehlen, que era jefe de los servicios secretos alemanes, ya anteriormente involucrado en ODESSA, la organización que proporcionaba refugio a nazis retirados. El acto terrorista del Oktoberfest, en 1980 en Múnich, fue protagonizado por agentes vinculados a Gladio.

La ‘red Gladio’ continúa operando, según el ex agente Alberto Volo · ELPAÍS.com

La ‘red Gladio’ continúa operando, según el ex agente Alberto Volo
C. M. – Santa Cruz de Tenerife – 19/08/1991

La organización secreta paramilitar conocida con el nombre de red Gladio, cuya existencia fue desvelada en diciembre pasado en Italia por el ex agente de la misma Alberto Volo, no ha sido disuelta, e incluso ha celebrado una reunión este mismo mes en la isla de Gran Canaria, según publicó ayer el periódico Canarias 7. El propio Volo, que se encuentra estos días en dicha isla, donde, según él, fue entrenado para Gladio en los años sesenta, declara que esta red sigue actuando bajo otro nombre y que el archipiélago canario y Sicilia son dos de las ubicaciones estratégicas de esta organización paramilitar. Según el ex agente italiano de la Rosa de los Vientos (nombre originario de Gladio), el objetivo de esta organización secreta no se limita a “proteger del comunismo a los países miembros”, sino “de todo aquello que les pudiera ocasionar problemas”.

“Hasta hace cuatro años el problema era el comunismo, ahora puede ser cualquier otro”, señala para justificar la continuidad de las operaciones de Gladio.

El reciente contacto en Canarias de algunos representantes de la red clandestina fue realizado a través de un anuncio por palabras aparecido en la prensa local. “En Canarias se sigue trabajando”, señaló Volo.

Más información sobre la Red Gladio

Informe oficial del parlamento belga

El propio periódico oficialista El País reconociendo la existencia de Gladio

11 de marzo del 2004, explosiones (más de 10, como afirma la versión oficial), casi simultáneas en cuatro trenes a hora punta (entre las 07:36 y las 07:40), además de en las vías y en los propios andenes (negado por la versión oficial), causan 191 muertos y 1858 heridos. El Ministerio de Interior añade a esa cifra, como víctima número 192, al agente del GEO muerto el 3 de abril siguiente en el suicidio colectivo de los terroristas en un piso de Leganés.

12 de marzo, el periódico árabe Al-Quds al-Arabi con sede en Londres recibe una carta de las brigadas de Abu Hafs al-Masri (un grupo yihadista supuestamente relacionado con Al-Qaeda) donde reivindican la autoría del atentado de Madrid, además de otros a nivel internacional (Irak, Turquía, Indonesia, EEUU, Canadá). Su implicación con los diferentes atentados resultaría luego ser falsa y la propia existencia del grupo se pone en duda. La noticia la difunde la agencia Reuters (propiedad Rothschild desde el SXIX).

[foto de la noticia]

Entrevista al Director de Al Quds: no es seguro que Al Qaeda reivindicara la masacre del 11 M La entrevista, publicada el 12-M, no garantiza que la reivindicación de Al Qaeda sea auténtica, según el director del medio en el que se hizo pública la reivindicación del 11-M por primera vez. De hecho, el Director de Al Quds declara que “creen”, pero no han hecho ninguna comprobación de la autenticidad del origen del supuesto mensaje reivindicativo.

Como curiosidad, el editor jefe del periódico entrevistó a Osama Bin Laden en 1996 y aparece frecuentemente como invitado en la BBC o la CNN. Es decir, este tipo forma parte del Sistema. Las aparentes diferencias ideológicas que uno puede encontrarse en diferentes periódicos pueden llevar al engaño. En realidad todos defienden los mismos intereses. Si quieres hacer llegar tu mensaje a un amplio espectro de la población, crear periódicos de, supuestamente, diferentes corrientes ideológicas, es un imperativo. Ningún votante socialista va a leer el ABC, e igualmente ningún votante del PP se va a molestar jamás en leer una sola página de El País. El Sistema necesita disponer de esta aparente pluralidad de medios para distribuir su propaganda de forma eficaz. Esta “variedad” es al mismo tiempo un arma de doble filo que establece los límites de opinión para cada estrato ideológico de la población.

Aquí la transcripción del vídeo donde Al-Qaeda declara la autoría del atentado y que con tanta vehemencia difundieron los medios de “información” en España. El presunto responsable de la cinta no sólo nos revela su rango dentro de Al-Qaeda, sino que deja constancia de su identidad de forma muy explícita. 

 “Declaramos nuestra responsabilidad de lo que ha ocurrido en Madrid, justo dos años y medio después de los atentados de Nueva York y Washington. Es una respuesta a vuestra colaboración con los criminales Bush y sus aliados. Esto es como respuesta a los crímenes que habéis causado en el mundo y en concreto en Irak y en Afganistán y habrá más si Dios quiere. Vosotros queréis la vida y nosotros queremos la muerte, lo que da un ejemplo de lo que dijo el profeta Mahoma, si no paráis vuestras injusticias la sangre irá más a más y estos atentados son muy poco con lo que podrá ocurrir con lo que llamáis el terrorismo. Esto es un aviso del portavoz militar de Al Qaeda en Europa”.

ABU DUJAN AL AFGANI.

Este mismo grupo reclamaría un año después la autoría de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, dos días después de hacerlo la “Organización Secreta de Al Qaeda para la Yihad en Europa” (sí, así se llama el grupo, también tienen becarios en la CIA).

13 de marzo, comienza el desguace de los trenes. Por la tarde, una llamada efectuada al canal de televisión Telemadrid permite localizar en una papelera un vídeo en el que un hombre con acento marroquí, que afirma ser Abu Dujan al Afgani, autodenominándose portavoz militar de Al Qaeda en Europa, reivindica su autoría. Sin embargo, el que es considerado autor intelectual del 11M (junto a Rabei Osman y Hassan El Haski, el primero absuelto en el 2008 por falta de pruebas y el último sentenciado a 15 años de prisión, a pesar de que no existían pruebas que lo relacionaran con el 11M) se declaró inocente desde un principio. Su defensa denunciaría que no era más que un chivo expiatorio y que la Fiscalía había internacionalizado la acusación contra él y los otros presuntos autores intelectuales “para reforzar la tesis de la autoría islamista, por engordar la causa”.

Comunicado de Acebes el 14M a las 00:45 informando del vídeo encontrado en la papelera donde Al-Qaeda se atribuye el atentado. A esta hora los trenes ya estaban estaban siendo desguazados.

Aquí Rubalcaba, sin saberlo, nos da pistas muy jugosas sobre los verdaderos autores y colaboradores del atentado. A partir del min 5.

No se sabe quién fue el autor intelectual. Es decir, actualmente y de acuerdo a la versión oficial, no se sabe quién lo ideó, preparó y para qué.

‘Diez años después, no sabemos quién dio la idea de atentar el 11-M’ – El Mundo

Se condenó a un grupo de personas por acumulación de pruebas. Ninguna totalmente decisiva. Pero contundente la acumulación.

Ni una de las cientos de cámaras de vigilancia grabó imágenes de los supuestos terroristas colocando las bombas en los trenes. La misma situación se repetiría en Londres al año siguiente.

La conexión judía con los atentados del 11M/11S/7J

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Verint Systems Inc. (antes Comverse) es una empresa de Israel que se dedica, entre otras cosas, a proporcionar videovigilancia en lugares estratégicos gubernamentales o de ámbito privado, es decir, edificios oficiales, estaciones de tren, aeropuertos, corporaciones empresariales y financieras, etc) a través de una red de cámaras de circuito cerrado (CCTV). Verint es conocida por ser una fachada tecnológica que actúa para la agencia de inteligencia israelí, el Mossad, organización de espionaje sobradamente conocida y tristemente célebre por llevar a cabo operaciones terroristas de falsa bandera en todo el mundo, además de practicar secuestros o planificar y ejecutar asesinatos “selectivos”.

Se sabe que las cámaras de circuito cerrado de televisión que misteriosamente fallaron en Londres durante los atentados del 7 de julio de 2005 pertenecían a esta empresa tapadera del Mossad. No tendría mayor “importancia” este dato si no fuera porque otra compañía privada israelí de seguridad (formada por ex oficiales militares y veteranos del espionaje de Israel), ICTS, mediante la subsidiaria estadounidense Huntleigh, también estuvo a cargo de la vigilancia en el aeropuerto Logan de Boston donde se produjeron dos de los “secuestros” de aviones el 11-s. Y, para redondear la presumible triple falsa bandera, Verint u otra del espionaje judío, parece ser que también “vigilaba” la estación de Atocha de Madrid el fatídico 11 de marzo de 2004, aunque esto último es algo que no he podido confirmar sino a través de una información exigua y muy dispersa por Internet, por tanto, sin fuentes fiables. En cualquier caso, Renfe (y otras empresas españolas) mantiene muy buenos contactos con la inteligencia israelí en asuntos de seguridad.

El día del 11-m, estaba a cargo de la jefatura de seguridad de RENFE un ex comisario de policía nacional que estaba en situación de “segunda actividad” (así llamada porque en razón de la aptitud psicofísica o edad, determinados funcionarios, sobre todo de los Cuerpos de seguridad, no pueden desempeñar de forma normal las funciones correspondientes) Este responsable de RENFE, quien por cierto había desarrollado labores antiterroristas en el CNP hasta 2001, afirmó en el juicio del 11-m que las cámaras de circuito cerrado de las estaciones de tren donde ocurrieron las explosiones, a excepción de Atocha, no capturaban imágenes de personas en movimiento […]

[…] ¿Qué pasó con las cintas que grababan en la estación de Atocha? ¿Por qué no se han hecho públicas (salvo la famosa que estaba situada en unas escaleras mecánicas) y no constaron en el sumario del juicio sobre el 11-m? ¿Por qué no se identificó a ninguno de los mochileros[…]

¿Tampoco había videovigilancia nocturna, en la madrugada del día de los atentados, sobre unos trenes que se supone estaban estacionados en alguna parte? ¿Por qué no acudieron en calidad de testigos al juicio los presuntos vigilantes que estaban a cargo de la seguridad de esos trenes (como afirmó el Jefe de Seguridad de Renfe) el día anterior y la madrugada del día de los atentados? ¿O es que no estaban vigilados la madrugada del día 11? Es que no es por nada, pero lo de los mochileros pujando por más de una docena de kg de explosivo militar colocándolos sin esfuerzo en la parte alta del vagón  me sigue pareciendo una fábula grotesca.

El testigo 459, otro alto cargo de Renfe vinculado también con la seguridad en un departamento de nombre largo y pretencioso, por cierto un militar, para más señas ex coronel de la Guardia civil (otro cargo de Renfe vinculado con las FSE), vino a decir exactamente lo mismo que el jefe de Seguridad en el juicio del 11-m: no había sistemas “asociados de grabación” fuera de Atocha y Chamartín, en 2004. A pesar de que él mismo afirmó que existía un plan de Renfe desde abril de 2003 que implicaba la extensión de la videovigilancia a todas las estaciones, incluidas las de cercanías, no sabiendo este directivo concretar en qué estaciones se implantaron a 11 de marzo de 2004…divagando y  echando malamente balones fuera.

A pesar de todo cantan y saltan las contradicciones y sobresalen las chapuzas de órdago: un testigo policial en el juicio del 11-m afirmó que su jefe de equipo habló con el jefe de la Estación de Renfe en Alcalá de Henares y le dijo que las cámaras no funcionaban, que recogían lo que se estaba produciendo en el momento pero que esas imágenes no se guardaban en ningún soporte. Por tanto daba a entender que había videovigilancia. Y otro policía dijo más o menos lo mismo cuando se acercó hasta aquella estación el 11-m: que las cámaras de Alcalá no grababan. Mientras, una taquillera de esa misma estación afirmó  que sí existían cámaras de vigilancia pero parece ser que “estaban instalándolas” (se supone que en los días o meses previos a los atentados), dando a entender que no estaban ¿operativas? Es decir, unas cámaras que sólo funcionan  como apoyo al personal de Renfe, otras que graban de forma permanente pero no se guardan en soporte alguno y la taquillera de Alcalá dice que estaban instalándolas. […]

Los supuestos terroristas no eran más que delincuentes comunes de poca monta y traficantes, ya identificados por la policía. Algunos eran colaboradores habituales.

[…] algunos ejemplos de sospechas de falsificación de testimonios. Emilio Trashorras afirmó que la policía le había pedido que inventara el episodio según el cual fue él quien proporcionó los explosivos al Chino [42]. Este testigo pensaba que gozaría de la condición de testigo protegido y que no tendría más problemas con la justicia.

Por su parte, el testigo Hassan Serroukh declaró ante el juez de instrucción que su declaración ante la policía había sido falsificada. Aquel testimonio describía a Zougam como un fanático religioso, cosa que Serroukh dice no haber mencionado nunca [43].

Negligencias, sospechas de falsificación, son numerosas las actuaciones sospechosas de parte de elementos policiales que aparecen en la investigación posterior al atentado. Pero las sospechas se acentúan todavía más al examinar la preparación del atentado presentada en el veredicto. Dos actores claves del atentado son confidentes de las fuerzas de seguridad [44]. El primero, Zouhier, puso al comando terrorista en contacto con un traficante de explosivos. La investigación reveló que la Guardia Civil, que controlaba a este confidente, lo llamó los dos días antes del atentado.

El segundo, Trashorras, es nada menos que el propio traficante de explosivos. Este sostuvo varias conversaciones telefónicas con su contacto en la policía el día antes, el día después y dos días después de haber puesto los explosivos en manos del Chino. Pero el policía asegura que Trashorras no le dijo nada de aquello. Por otro lado, los teléfonos móviles utilizados en la confección de las bombas fueron desbloqueados en un establecimiento perteneciente a un policía de origen sirio, Maussili Kalaji [45].

¡Qué coincidencia que todos estos colaboradores de los terroristas hayan estado vinculados a la policía! Y sobre todo, qué «suerte» que ninguno de ellos los denunciara antes de que cometieran el crimen. Al parecer, los terroristas también tuvieron suerte en lo tocante a la vigilancia de que eran objeto por parte de la policía. Según consta en documentos policiales, desde enero del año 2003 la policía venía vigilando estrechamente un grupo islamista del que formaban parte varios de los terroristas que morirían en Leganés.

En suma, aquel grupo estuvo bajo seguimiento durante 81 jornadas regularmente distribuidas entre enero de 2003 y febrero de 2004. Esa vigilancia parece haberse intensificado durante la primera quincena de febrero de 2004, pero cesa bruscamente el día 17 de febrero, o sea 11 días antes de la operación de entrega de los explosivos, y 24 días antes del atentado [46]. La misma buena suerte acompañará a los dos cómplices del comando terrorista cuyas conversaciones telefónicas estaban siendo interceptadas en el marco de una investigación sobre tráfico de drogas. Las escuchas se suspenden bruscamente el 12 de marzo, el día siguiente del atentado [47].

Ninguno de los supuestos terroristas implicados tenía experiencia en acciones terroristas y no eran precisamente musulmanes “ortodoxos”.

Los imputados, supuestamente fanáticos religiosos y miembros orgullosos de Al-Qaeda, no sólo negaron en todo momento cualquier tipo de implicación con los atentados, sino que los condenaron. Algo insólito para un yihadista.

Todos estos comportamientos sospechosos, antes y después del atentado, vinculados a la evidente inconsistencia de la pista islamista, hacen pensar que los verdaderos culpables se encuentran bajo la protección del aparato del Estado. Hay que resaltar, sin embargo, que únicamente una reapertura de la investigación permitirá saber si esas sospechas tienen fundamento. Al revelar testimonios que echan por tierra la versión oficial y al absolver a los presuntos organizadores, el juicio no ha hecho más que confirmar la extrema fragilidad de la tesis del atentado islamista.

En todo caso, en el contexto político, el tribunal no trató de establecer con precisión los hechos. Tenía que confirmar que las acusaciones de José María Aznar contra la ETA eran infundadas, como ya había decidido el más amplio de los jurados populares, los electores. El tribunal tenía además que confirmar que las acusaciones de los neoconservadores en contra de Al Qaeda eran también infundadas, cosa que ya había decidido el nuevo gobierno de José Luís Zapatero.

El tribunal señaló que los primeros indicios habían sido falsificados para acusar calumniosamente a la organización vasca ETA, pero no quiso ir más allá en cuanto a las manipulaciones a las que dedicaron ciertos elementos de la policía. Prefirió, de forma nada sorprendente, contentarse con la hipótesis que le era presentada y que era la única que podía restablecer la calma en la sociedad: la hipótesis de la responsabilidad islamista sin vínculo con Al Qaeda.

La propia sentencia no refleja la conexión de ningún grupo terrorista con el atentado.

La rápida destrucción de los trenes

Como se puede leer, el desguace se efectuó entre los días 13 y 14 de marzo. Es decir, comenzaron a destruir los vagones tan sólo dos días después. Se trata del documento que demuestra que el Sistema Judicial se desentiende de la prueba del delito (los trenes afectados por las bombas).

[…] los vagones donde explotaron las bombas fueron destruidos sólo dos días después del atentado [28].

¿Qué necesidad había de deshacerse tan rápidamente de la «escena del crimen»? En 2006, un tren del metro que había sufrido un accidente en Valencia fue conservado 2 años debido a las necesidades de la investigación. La justicia reconoce en su veredicto que muchas dudas hubieran encontrado respuesta si los vagones se hubiesen conservado por más tiempo [29].

La Renault Kangoo

Se trató del primer elemento importante encontrado durante la investigación y su hallazgo provocó numerosas polémicas. Este vehículo se hallaba en el parque de la estación del metro de Alcalá. Hacia el final de la mañana, la policía abre la furgoneta y la inspecciona. Dos perros entrenados en detección de explosivos verifican la Kangoo sin encontrar nada sospechoso. Al encontrarse en la lista de vehículos robados, la furgoneta es trasladada a dependencias policiales. Allí, después de una nueva inspección, entre múltiples objetos aparecen en la furgoneta 7 detonadores, un fragmento de explosivo del tipo Goma 2 Eco envuelto debajo de un asiento y, lo más importante, un casete de audio con una grabación del Corán, que tendrá un impacto decisivo en la opinión público española.

Aquí el antes y después de pasar a dependencias policiales.Encuentra las diferencias.

11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista?

[…] Renault Kangoo ya que se trató del primer elemento importante encontrado durante la investigación y su hallazgo provocó numerosas polémicas. Este vehículo se hallaba en el parqueo de la estación del metro de Alcalá, por donde pasaron todos los trenes que estallaron el 11 de marzo. Un conserje del barrio declaró que en la mañana del 11 de marzo había visto tres individuos sospechosos merodeando alrededor de la Kangoo. Estaban prácticamente enmascarados con bufandas y gorros y uno de ellos se dirigió hacia la estación del metro con un bolso.

Hacia el final de la mañana, la policía abre la furgoneta y la inspecciona. Dos perros entrenados en detección de explosivos verifican la Kangoo sin encontrar nada sospechoso.Al encontrarse en la lista de vehículos robados, la furgoneta es trasladada a una dependencia de la policía. Allí, después de una nueva inspección, aparecen en la furgoneta 7 detonadores, un fragmento de explosivo del tipo Goma 2 Eco envuelto debajo de un asiento y, lo más importante, un casete de audio con una grabación del Corán, que tendrá un impacto decisivo en la opinión público española. El veredicto del juicio concluye que el objetivo del comando terrorista era imponer la ley islámica en Europa mediante la fuerza y que el grupo se inspira en el ejemplo de Al Qaeda, sin estar por ello vinculado a esa organización [5].

[…] El veredicto establece que varios miembros del comando terrorista, sin precisar quiénes [24], utilizaron esa furgoneta para llegar con sus bombas hasta la estación del metro. Por lo tanto, el tribunal no tomó en cuenta el testimonio que prestara –durante el propio juicio– el instructor canino que participó en la inspección de ese vehículo.

Efectivamente, aunque el instructor canino reconoce que es posible que se haya pasado por alto el pequeño fragmento de explosivo, ese mismo especialista declara que la manipulación de bolsos con decenas de kilogramos de explosivos tendría que haber dejado un rastro de olor dentro del vehículo, rastro que su perro habría detectado [25]. Por otro lado, el conserje que llamó la atención de la policía hacia la furgoneta Kangoo declara que le pareció que los individuos eran europeos del este, y la empleada de la estación del metro que le vendió un billete a uno de los individuos afirma que éste hablaba sin acento extranjero [26]. En este punto, resulta nuevamente sorprendente el comportamiento de los sospechosos. ¿Por qué llamar la atención dirigiéndose a la vendedora con el rostro casi enmascarado en vez de comprar el billete en un expendedor automático? ¿Por qué correr riesgos utilizando un vehículo robado sin cambiarle las placas? ¿Y por qué abandonaron los terroristas ese vehículo, sobre todo dejando en él detonadores, explosivos y ropa? Según el acta de inculpación esa ropa contenía muestras del ADN de los sospechosos, pero el veredicto no tuvo esa prueba en cuenta.

Tantos aspectos no aclarados en las pruebas que la sostienen, hacen que la tesis del atentado islamista pierda toda credibilidad. Sobre todo si se tiene en cuenta que este artículo no los menciona todos. En su libro Les Dessous du Terrorisme [27], Gerhard Wisnewski demuestra por ejemplo la incoherencia de los diferentes reclamos islamistas de autoría del atentado. Al aceptar la tesis de la culpabilidad islamista, la justicia española estima de forma sorprendente que esas contradicciones no eran significativas.

Durante el juicio, los policías declararían que “los perros no olieron los explosivos en la furgoneta de Alcalá porque estaban cansados”.

El Skoda Fabia

El vehículo Skoda Fabia (3092-CFK), hallado el 13 de junio de 2004 a escasos metros de “La furgoneta de Alcalá” en la Calle Infantado, fue motivo de discrepancia entre la Policía Nacional y la Policía Local. Los policías de Leganés afirmaron tajantemente que era imposible que aquel coche hubiera estado allí cuando sucedieron los atentados, ya que fueron investigados todos los vehiculos de la zona sin excepción.

El diario El Mundo publicó unas informaciones las cuales afirman que : “El Skoda fue retirado en diciembre de 2003 de una calle de Madrid, donde fue abandonado,después de ser multado 11 veces y de que varios policías nacionales, avisados por un portero, comprobaran que era un coche robado

– Fue hallado el 13 de junio de 2004 junto a la estación del tren, a unos 20 metros del lugar en el que se aparcó la furgoneta Kangoo. Los empleados de Hertz desmienten que ellos lo lavaran y destruyeran así las posibles huellas.

– En contra de lo que dijo el ministro Alonso, el Skoda fue inspeccionado por varias dotaciones antes de llegar a la Comisaría General, pero ni el perro olió restos de explosivo ni los agentes vieron objetos clave hallados posteriormente “.

Las informaciones publicadas por el Diario El Mundo nos llevan a deducir que el coche fue puesto alli deliberadamente con pruebas para poder implicar a Lamari (Lo cual probaba la conexión con Al-Qaeda), lo que nos lleva a añadir nuevas cuestiones a la ya larga lista de agujeros negros.

[…] la más notoria falsificación de la investigación es un vehículo Skoda Fabia que la policía encontró cerca de la estación del metro de Alcalá, a 20 metros del lugar donde se encontraba la furgoneta Kangoo. Ese descubrimiento se produjo el 13 de junio de 2004, o sea 3 meses después del atentado. Este segundo vehículo permite reforzar la tesis de que los 7 u 8 terroristas llegaron a Alcalá en auto y también presenta rastros del ADN de uno de los muertos de Leganés. Sin embargo, numerosos observadores dudan que un vehículo estacionado tan cerca de la furgoneta Kangoo haya podido pasar inadvertido durante 3 meses, más aún teniendo en cuenta que su número de inmatriculación ni siquiera figura en los registros recogidos el 11 de marzo.

Esa prueba se mantiene por lo tanto en el limbo hasta junio de 2005, cuando la policía entrega al juez de instrucción el testimonio de un preso chileno. Este individuo dice haber robado el Skoda y haberlo vendido posteriormente a uno de los muertos de Leganés, en octubre de 2003. Pero esta prueba se ve desacreditada nuevamente en marzo de 2006, cuando un periodista del diario El Mundo da a conocer el testimonio de un vigilante de un barrio de Madrid donde el Skoda fue abandonado en noviembre de 2003. Según este nuevo testigo, el vehículo estuvo durante 3 semanas en estacionamiento indebido y recibió numerosas contravenciones, hasta que desapareció.

Al verificar ese testimonio a través de los registros de contravenciones, se pudo comprobar que aquel vehículo estaba implicado en varios delitos, como robos callejeros. Esos delitos habían sido cometidos entre septiembre y octubre de 2003, periodo durante el cual se suponía que estaba en posesión del chileno. Pero hasta entonces la policía, al igual que el chileno, había ocultado totalmente aquellos hechos al juez de instrucción. Cuando quiso interrogar nuevamente al preso sudamericano, el juez se enteró de que éste había sido extraditado a Chile sin que nadie se lo comunicara. A todas estas contradicciones hay que agregar la incoherencia del comportamiento de los terroristas. Para ir a cometer uno de los peores atentados que nunca se hayan visto en Europa no se les ocurrió nada mejor que utilizar un auto robado, implicado en toda una serie de delitos, que había permanecido abandonado en la calle durante un tiempo, que tenía varias contravenciones, y ni siquiera se les ocurrió cambiarle las placas de inmatriculación.

El tribunal no tuvo por lo tanto más remedio que descartar el Skoda de la lista de elementos de prueba del veredicto [41]. Por otra parte, el ADN encontrado en aquella prueba probablemente falsificada hace surgir dudas en cuanto a los rastros de ADN encontrados en la ropa tan «oportunamente» abandonada por los sospechosos en este caso.

La mochila de Vallecas

La Mochila sobre la que se sustenta la investigación del 11m contenía un teléfono móvil, este teléfono contenía una tarjeta SIM, la cual sirvió de conexión entre la mochila y un locutorio de Lavapiés donde se detuvieron a varios árabes y a 2 hindúes. Los cables cortados, y conocer que no hacía falta ninguna tarjeta SIM para la detonación de la bomba, ya que los teléfonos estaban programados para hacer explosionar el artefacto a través de la alarma, llevan a deducir que la mochila no era más que una pista falsa.

El viaje de la Mochila: La mochila Nº 13 fue supuestamente hallada en la estación de El Pozo, sin embargo, el policía encargado de revisar los objetos no recuerda una mochila con las características de la bolsa y niega haberla visto en la inmediaciones de El Pozo. La mochila supuestamente hallada en un tren recorrió un misterioso viaje desde la supuesta aparición en la estación hasta la comisaría de Vallecas, cabe añadir que el comisario de Vallecas fue ascendido después del 14M y que ordenó las detenciones ilegales. El recorrido de la mochila es un misterio, así como su supuesta conexión con el 11M ya que no se sabe ni siquiera si estuvo en el tren.

11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista?

[…] La tesis del atentado islamista es la conclusión final de una investigación que se desarrolló a partir de dos pistas. […] La primera pista de la investigación parte de una bomba que no estalló. Tres de las bombas depositadas en los trenes tenían un defecto y no estallaron. Se supo así rápidamente que las bombas estaban en bolsos de mano o en mochilas. En la mañana del 11 de marzo, los especialistas en explosivos neutralizaron dos de ellas mediante explosiones controladas.

Pero nadie reparó en la tercera mochila y ésta fue depositada junto a los objetos abandonados de las víctimas. Fue en el momento de inventariar dichos objetos que se descubrió la mochila que contenía la bomba, en la comisaría del barrio de Vallecas, durante la noche del 11 al 12 de marzo. Aquella bomba, conocida como «la mochila de Vallecas», se componía de 10 kilogramos de dinamita del tipo «Goma 2 Eco», metralla, un detonador y un teléfono celular (o móvil) que debía desencadenar la explosión a través de la función de despertador.

El teléfono contenía una tarjeta SIM que, al ser rastreada a través de la red de venta, permitió determinar dónde se había comercializado. El rastreo condujo a un establecimiento de Madrid especializado en la venta de artículos telefónicos, perteneciente a un marroquí, Jamal Zougam. Basándose en esos elementos, la policía arresta a Zougam, a dos de sus empleados y a dos indios que supuestamente habían vendido el teléfono. Estos arrestos tienen el 13 de marzo, víspera de las elecciones. Los medios anuncian los arrestos y dan amplia divulgación a las fotos de los sospechosos. En los días posteriores varios pasajeros del metro dicen haber visto a los detenidos en los trenes atacados. Finalmente, al cabo de varias semanas, la inconsistencia de los testimonios da lugar a la liberación de 4 de los 5 sospechosos. Zougam se mantiene en prisión ya que los testimonios en su contra parecen más sólidos.

La otra pista que sirve de punto de partida a la investigación son las revelaciones de Rafa Zouhier, un narcotraficante marroquí de poca monta, confidente de la Guardia Civil. A los pocos días del atentado este individuo dijo a la policía, en una conversación telefónica grabada, que abrigaba fuertes sospechas sobre un tal Jamal Ahmidan, alias El Chino. El Chino es otro traficante marroquí de poca monta y Zouhier lo había puesto en contacto con una banda de Asturias (región del norte de España) sospechosa de traficar, entre otras cosas, con explosivos originalmente destinados a la actividad minera.

Un miembro de aquella banda, Emilio Trashorras, confirma a la policía haber proporcionado al Chino explosivos del tipo Goma 2 Eco, afirmación corroborada por un joven gitano que participó en la transacción. Por otro lado, las comunicaciones entre varios miembros de la banda del Chino estaban siendo interceptadas en el marco de una investigación sobre tráfico de drogas, y las grabaciones confirman que aquellas personas habían viajado a Asturias.

Las dos pistas de la investigación conducen a personajes completamente diferentes. Por un lado, a Zougam, y por el otro, al Chino y su banda. No se descubre ningún vínculo personal entre ambos. La única conexión viene de 7 tarjetas SIM cuyos números aparecen durante el rastreo a través de la red de comercialización de teléfonos. Y vinculan al Chino porque el operador telefónico Amena declara que las tarjetas fueron puestas en funcionamiento por vez primera el día anterior al atentado y en la zona de cobertura de una antena que cubre la casa del Chino.

Al parecer, los explosivos se encontraban en aquella casa y la elaboración de las bombas se desarrolló en ese mismo lugar. Después de su activación, no se registró más actividad de las 7 tarjetas SIM, lo cual parece indicar que fueron utilizadas para hacer estallar las bombas. Se establece así el vínculo entre Zougam y la banda del Chino.

[…] La investigación a través de la red de comercialización de teléfonos concluyó que la tarjeta SIM encontrada en la mochila de Vallecas había estado en venta en el establecimiento de Zougam. ¿En qué se basa la investigación para llegar a esa conclusión? Antes de su venta al consumidor en un establecimiento, las tarjetas SIM pasan generalmente por las manos de 3 o 4 intermediarios. Pero sólo los primeros intermediarios mencionan en sus facturas el número de identificación de cada tarjeta SIM vendida. Los siguientes sólo anotan la cantidad total de tarjetas SIM.

En este caso, no existe una factura que pruebe que la tarjeta SIM incriminada fue vendida a Zougam [12]. Lo único que permite llegar a esa conclusión es el testimonio de su proveedor, que dice recordar específicamente la venta de esa tarjeta SIM entre cientos de otras tarjetas. Aceptemos, sin embargo, ese elemento como prueba suficiente y sigamos examinando el curso de la investigación.

El hecho de haber vendido una tarjeta SIM no hace al vendedor responsable del posible uso delictivo que el comprador pueda darle a dicha tarjeta. Pero Zougam había aparecido como testigo en una investigación anterior sobre terroristas islamistas. Al parecer fue ése el único argumento que motivó su arresto el 13 de marzo, ya que ningún testigo lo había descrito ni lo había identificado antes de aquella fecha. Un reanálisis del comportamiento de Zougam hasta el momento de su arresto permite comprobar que al parecer cometió una serie de imprudencias realmente increíbles. Primeramente, utilizó una tarjeta SIM en venta en su propio establecimiento para confeccionar la bomba de Vallecas.

En segundo lugar, dejó esa tarjeta SIM en el teléfono a pesar de que ésta no era necesaria para el uso de la función de despertador. Y, en tercer lugar, prosiguió su actividad normal hasta el día de su arresto, en la tarde del 13 de marzo, a pesar de que toda España sabía desde el 12 de marzo por la mañana que la policía había desmantelado una de las bombas. A partir de aquel momento, Zougam tenía que saber que los investigadores tenían en su poder una tarjeta SIM que los conduciría hasta él. Pero no trató de esconderse ni huir. La incoherencia de ese comportamiento lleva a dudar de su culpabilidad.

Los medios dan amplia difusión a los arrestos del 13 de marzo y a las fotos de los sospechosos. Pasajeros de los trenes atacados se presentan espontáneamente para prestar testimonio sobre los sospechosos vistos en los trenes el 11 de marzo. Algunos de esos testimonios implican a Zougam y constituyen la única prueba de su implicación en el atentado. También se trata en este caso de una prueba increíblemente inconsistente, en relación con la gravedad de los hechos.

El primer problema reside en la difusión de la foto de Zougam a través de los medios, hecho que impide que los testimonios cumplan una regla fundamental: el recuerdo no debe estar influenciado por otras imágenes vistas después de los hechos. Por otro lado, algunos testimonios no concuerdan en cuanto al recorrido que supuestamente hizo Zougam en los trenes, se contradicen en lo tocante a su descripción, a cómo estaba vestido o afirman que depositó un bolso en un lugar donde no explotó ninguna bomba [13].

Finalmente el veredicto de octubre de 2007 sólo tiene en cuenta 3 testimonios que incriminan a Zougam [14]. En el juicio de apelación, en julio de 2008, la corte invalida uno de esos 3 testimonios ya que el testigo había prestado su declaración ante el juez de instrucción en vez de hacerlo ante el tribunal, al que ni siquiera fue convocado, lo cual impidió que la defensa de Zougam pudiera interrogarlo a pesar de las dudas existentes sobre su declaración. Por ejemplo, según ese testigo el sospechoso se bajó del tren, saliendo al andén, y después volvió al mismo vagón pasando por la puerta que comunicaba con el otro vagón, comportamiento extrañamente indiscreto tratándose de alguien que está poniendo bombas. Sólo quedan, por lo tanto, dos testimonios que acusan a Zougam y los dos provienen de dos amigas rumanas que viajaban juntas. La primera se presentó como testigo tres semanas después del atentado.

En aquel momento su descripción del sospechoso es muy somera: un individuo de 1 metro 80 de estatura, de complexión física media, que llevaba un bolso. Sin más detalles. Pero esa misma descripción se va precisando días después, cuando la policía le muestra una serie de fotos entre las que ella reconoce a Zougam: cabello hasta los hombros, nariz más bien gruesa, barba de chivo, labio inferior más grueso que el superior, etc. Es lícito preguntarse entonces si lo que está describiendo esta testigo no es más bien lo que ve en la foto en vez de lo que recuerda. También van cambiando sus declaraciones sobre otros detalles, como la posición del vagón en el tren. Al cabo de un año, la testigo recuerda que el sospechoso la empujó, justificando así por qué recordaba su rostro, y dice entonces por vez primera que ella misma viajaba con una amiga, que se convierte así en el segundo testigo acusatorio contra Zougam.

¿Por qué pasó todo año sin que mencionara a la amiga que viajaba con ella? ¿Por qué esa otra testigo esperó un año antes de manifestarse? ¿Qué podía recordar aún esa nueva testigo al cabo de todo ese tiempo? ¿Puede considerarse su testimonio como independiente del de su amiga? Y es precisamente sobre la base de esos dos dudosos testimonios que se pronuncia la única condena por la ejecución material del atentado del 11 de marzo. Por su parte, Zougam negó siempre toda implicación en el atentado.

Todas las demás personas que supuestamente pusieron bombas perecieron el 3 de abril en la explosión del apartamento de Leganés, tres semanas después del atentado. Una importante consecuencia de la muerte de esas personas es que la investigación no reconstruyó el papel exacto de cada una de esas personas en la realización del atentado, concentrando entonces la atención en los inculpados. La justicia reconoce en su veredicto que se ignora cuáles de entre esas 7 personas se dedicaron a poner las bombas y dónde lo hicieron [15].

Lo anterior contrasta con el caso de Zougam, claramente acusado de haber puesto las bombas en el tren que explotó en la estación Santa Eugenia. Después de haber visto el trabajo que costó mantener el expediente de la acusación contra Zougam, se puede pensar que la ausencia de información [sobre las personas muertas en Leganés] resultó paradójicamente beneficiosa para los encargados de demostrar la culpabilidad de esos 7 sospechosos ya que evitó toda confrontación con la realidad. La investigación se enfocó entonces en demostrar que la muerte de aquellas personas en el apartamento de Leganés fue un suicidio, suicidio que fue utilizado como prueba del fanatismo de los sospechosos mientras que el descubrimiento de documentos que reclamaban la autoría del atentado entre las ruinas del apartamento era interpretado como una confesión póstuma.

La comparecencia ante Del Olmo

El policia encargado de vigilar los objetos de la estación de El Pozo, declaró ante del Olmo y afirmó que la mochila que el juez le había enseñado era diferente a la única que él vio. Del Olmo, contrariado, recibía las explicaciones de la policía diciendo que la bolsa original la tenían los tedax (En concreto un tedax en su casa), y que ellos habían comprado otra similar para poder realizar las investigaciones. La bolsa adquirida en una tienda de Lavapiés (la bolsa B, como se empezó a llamar) era complemente igual a la original como se aprecia en la comparación de las 2 mochilas lo cual prueba que la mochila nunca estuvo en los trenes.


Parece ser que el juez del Olmo enseñó al Inspector Álvarez una bolsa distinta a la hallada en la comisaría de Vallecas, sin embargo el acta notarial del interrogatorio especifica que la bolsa enseñada “fue la bolsa encontrada en la comisaría de Vallecas”, no habla ni de replicas ni de la Mochila B, nada. Lo cual nos lleva a la siguiente conclusion:

Si el Juez del Olmo sabía que no era la mochila, ¿por qué especifica en el acta notarial que era la mochila hallada en el tren de El Pozo?

Si el Juez del Olmo no sabia que no era la mochila, ¿quién envio la mochila falsa a Del Olmo?

La mochila de Vallecas contenía 640 gramos de tornillos y clavos que debían servir de metralla. Sin embargo, las autopsias revelaron que ninguna de las víctimas había sido alcanzada por proyectiles metálicos [7]. Y, según los policías que las manipularon, las dos bombas desactivadas en la mañana del 11 de marzo tampoco contenían ese tipo de proyectiles. Durante el juicio, los especialistas en explosivos afirmaron que ellos habían registrado 4 veces todos los objetos abandonados en los vagones y certificaron que era imposible que la bomba encontrada estuviese entre ellos [8].

Su origen resulta más dudoso todavía debido a que los objetos abandonados entre los que fue encontrada aquella bomba fueron transportados 3 veces a lo largo de la jornada del 11 de marzo, no siempre bajo la mejor vigilancia [9] y acabaron en la comisaría de Vallecas, contrariamente a lo que había ordenado el juez. Si se agrega a esto los testimonios contradictorios sobre el momento en que fue descubierta [10], el hecho que no se menciona la bomba en los inventarios de objetos abandonados [11]] y el hecho que no hay fotos de la bomba anteriores al momento en que fue desmantelada, la inconsistencia de dicha prueba resulta evidente. A pesar de lo anterior, el tribunal la utilizó como elemento clave al rendir su veredicto. La investigación a través de la red de comercialización de teléfonos concluyó que la tarjeta SIM encontrada en la mochila de Vallecas había estado en venta en el establecimiento de Zougam. Recoredmos que Zougam fue detenido y condenado, acusado de haber puesto las bombas en el tren que explotó en la estación Santa Eugenia. Él se declaró en todo momento inocente, e incluso condenó los atentados.

Esta detención fue el impulso que reafirmo la versión del terrorismo islámico. Todas las demás personas que supuestamente pusieron bombas perecieron el 3 de abril en la explosión del apartamento de Leganés, tres semanas después del atentado. Una importante consecuencia de la muerte de esas personas es que la investigación no reconstruyó el papel exacto de cada una de esas personas en la realización del atentado, concentrando entonces la atención en los inculpados. La justicia reconoce en su veredicto que se ignora cuáles de entre esas 7 personas se dedicaron a poner las bombas y dónde lo hicieron [15]. […]

Los hechos: implicación de un servicio secreto militar

[…] En la noche del 11 al 12 marzo de 2004 un agente de la policía científica se presentó en el lugar donde los especialistas en desmantelamiento de explosivos estaban desactivando la bomba de Vallecas.

El objetivo del agente era realizar un reportaje fotográfico a medida que se iba desmantelando el artefacto. Como la bomba no estaba desactivaba aún, el agente se mantuvo alejado, confió su cámara a uno de los especialistas antibombas y vio varios flashes. Al terminar la desactivación del artefacto, el agente quiso acercarse pero, para sorpresa suya, los especialistas antibombas le cerraron el paso. Posteriormente un alto funcionario de la policía le pidió que les entregara la película, de la que nunca más tuvo noticias [10].

Por lo tanto, en marzo de 2004 no se había publicado ninguna foto de la bomba de Vallecas. La nebulosa sobre aquel artefacto se hizo más densa a causa de las contradictorias explicaciones que difundieron los medios de prensa sobre las causas que habían impedido el estallido de aquella bomba. Se dijo que los terroristas habían olvidado activar la tarjeta SIM, después se afirmó que por error habían programado la explosión para las 7h30 de la noche en vez de las 7h30 de la mañana y también que la cantidad de electricidad proveniente del teléfono había sido insuficiente para desencadenar la explosión. Todas esas versiones fueron desmentidas posteriormente.

La explicación más absurda fue la que se dio para el arresto de Jamal Zougam, el único de los sospechosos que supuestamente puso las bombas y que pudo ser encarcelado. Según esa explicación, el chasis del teléfono [encontrado en la mochila de Vallecas] estaba partido y el pedacito de plástico que le faltaba fue encontrado en la casa de Zougam. 

El 30 de marzo la cadena estadounidense de televisión ABC News difundió la única foto de la bomba que se conoce hasta ahora, foto que retomaron todos los medios españoles sin hacer la menor pregunta. Aquella foto venía a llenar el vacío causado por la desaparición de la película fotográfica de la policía científica [española] y aportaba una nueva imagen de credibilidad a aquella prueba que parecía cada vez más turbia.

Pero la foto da lugar a nuevas interrogantes que todavía siguen sin respuesta. ¿Quién tomó esa foto? ¿En qué circunstancias? ¿Por qué apareció en Estados Unidos, lejos de los medios españoles que tan estrechamente venían siguiendo el caso? Intrigado, Luís del Pino interrogó a los corresponsales de la ABC en España, a quienes se atribuía la foto.
Pero éstos negaron haber sido los autores de aquella foto y precisaron que no sabían cómo la había conseguido la dirección estadounidense de la cadena [12].

El observador no puede menos que sorprenderse ante el hecho que los protagonistas –sean quiénes sean– puedan haber actuado con tanto amateurismo en cuanto a la fabricación de pistas falsas. Varios investigadores, entre ellos Luís del Pino [15], han propuesto como respuesta a esa paradoja la siguiente explicación: la mochila de Vallecas y las demás pruebas fueron fabricadas de forma precipitada porque «alguien» había previsto que la investigación se basaría en las dos bombas sin estallar encontradas en los trenes aquella mañana.

«Alguien» montó deliberadamente aquellas dos bombas de manera defectuosa y «alguien» incluyó en ellas indicios cuidadosamente escogidos que debían permitir que la policía construyera una investigación aparentemente sólida. Pero los dos artefactos estallaron inesperadamente mientras los expertos realizaban la desactivacióndestruyendo así los indicios que «alguien» había incluido en ellos.

Para resolver este imprevisto, «alguien» se vio entonces obligado a improvisar las pruebas que ya conocemos, lo cual explicaría sus imperfecciones. La mochila de Vallecas aparece entonces en una comisaría y en un lote de efectos personales ya verificados anteriormente y que también debería haberse encontrado en la morgue, con los demás lotes de efectos personales. Al mismo tiempo, varios elementos que acusan a los islamistas aparecen en la camioneta Kangoo después de haber sido llevada ésta hasta la comisaría y después de varios registros anteriores durante los cuales no se había encontrado nada.

Las declaraciones que hicieron durante el juicio los expertos que neutralizaron una de ellas confirman esta hipótesis de las 2 «bombas falsas». Los expertos en desactivación de explosivos no encontraron el artefacto en el tren sino en el andén. Y, aunque un policía municipal declaró como testigo que había encontrado aquella mochila en un vagón y la había llevado hasta aquel lugar, es altamente improbable que alguien la dejase sin vigilancia y que los expertos la hayan «redescubierto» allí.
Lo más importante es que el aspecto mismo de la mochila que contenía la bomba les hizo dudar que pudiese venir del tren, ya que todos los objetos sacados de los vagones mostraban huellas de golpes, de humo, etc. [16]

Estos elementos sugieren que aquella mochila había sido puesta en el andén después de las explosiones, no que se encontraba en el tren como las otras bombas. Esta hipótesis parece ser una explicación plausible a la aparente contradicción entre lo poco convincentes que resultan los elementos de la investigación y la posible implicación de un servicio secreto.

El Piso de Leganés

Observad atentamente las siguientes fotos. Supuestamente, siete tipos se inmolaron dentro del edificio. ¿Dónde están los restos orgánicos del pelotón yihadista? ¿realmente se suicidó alguien en Leganés? 

La versión oficial no tuvo claro cuántos terroristas se inmolaron en el edificio hasta pasado un buen tiempo. Al principio, eran 4. Luego, eran 5 ó 6. Finalmente se supone que se suicidaron 7 terroristas.

Los suicidas de Leganés

Según el sumario del juez Del Olmo, los atentados fueron obra de los suicidas de LeganésJamal Ahmidan ‘El Chino’Serhane ben Abdelmajid ‘El Tunecino’Abdennabi Kounjaa, Asrih Rifaat, los hermanos Mohamed y Rachid Oulad y Allekema Lamari. Los siete conformaban un comando local que reivindicó la masacre en nombre de Al Qaeda. De ellos, el juez atribuye el diseño y la ejecución de los atentados a ‘El Chino’ y ‘El Tunecino’. El primero se hizo cargo de la logística de los atentados; el segundo, fue el ideólogo religioso.

Aquí una pequeña ilustración gráfica de “El Chino”. Este traficante marroquí de poca monta es considerado por la versión oficial como el jefe operativo del atentado más mortífero de la historia de España. Un atentado en cadena extremadamente complejo y con un nivel de precisión fuera de serie, diseñado maquiavélicamente y a conciencia para provocar una carnicería.

Jamal Ahmidam ‘El Chino’
Marroquí (Tánger, 1970). Se le considera el jefe operativo del 11-M,  la persona que disponía de los contactos y los medios para buscar y comprar los explosivos. Él era el que daba las órdenes. En el registro del piso de Leganés, tras la explosión, se encontró un vídeo grabado días antes. En él, Ahmidan —varios testigos reconocen que es él el del vídeo— lee un comunicado donde amenazaba con más atentados en España, si el Gobierno no retiraba en el plazo de una semana sus tropas de Irak y Afganistán. Según la declaración de un testigo, ‘El Chino’ reunió en la casa de Morata a Mohamed Oulad, Kounjaa y Rifaat (tres de los siete suicidas de Leganés) para explicarles cómo funcionaba un detonador. (Más sobre ‘El Chino’)

Antes del asalto del GEO y la explosión, los vecinos habían oído disparos, gritos e incluso cánticos en árabe provenientes del apartamento. Pero nadie pudo ver claramente a los sospechosos. Y no existen huellas ni registro alguno de los impactos de bala que deberían existir en un lugar donde ha tenido lugar un tiroteo [18]. El argumento decisivo para sostener la tesis del suicidio es que los sospechosos supuestamente se comunicaron por teléfono con sus familias durante el asedio para despedirse de ellas. Durante el juicio, el único familiar citado como testigo de esas llamadas fue el hermano de uno de los 7 sospechosos, Abdenabi Kounjaa. Este testigo declaró que no pudo reconocer la voz de su hermano durante la llamada, y que pensó que no era él [19],

Versión oficial según El País

Piso de Leganés

[…] ¿Realmente se suicidaron los sospechosos? ¿Qué circunstancias determinaron la presencia de estos en aquel apartamento? El 3 de abril hacía ya 4 días que los medios venían anunciando que estaban siendo buscados y sus fotos habían sido divulgadas. Teniendo en cuenta este contexto, ¿cómo es posible que 7 terroristas en busca y captura se hallaran reunidos dentro de un mismo edificio?. ¿Por qué esperaron (teniendo en cuenta que hacía un mes escaso habían provocado una carnicería) a que la policía evacuara toda la vecindad antes de volar el apartamento? ¿Por qué decidieron suicidarse en Leganés y no el día de los atentados? 

11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista?

Cerca del mediodía del 3 de abril, o sea tres semanas después del atentado, la policía localiza finalmente la banda del Chino en un apartamento de Leganés, en las afueras de Madrid. Al descubrir la presencia de la policía, los sospechosos se niegan a rendirse y llegan a abrir fuego. Al caer el día, el GEO (Grupo Especial de Operaciones de la policía española) lanza un asalto para tratar de capturar a los miembros del comando terrorista. Los servicios de inteligencia advierten a la policía que los sospechosos rodeados han realizado varias llamadas telefónicas en las que anuncian que tienen intenciones de suicidarse. La policía fuerza la puerta del apartamento y se produce una explosión en la que mueren los 7 sospechosos y un policía del GEO.

Entre los escombros del apartamento aparecen explosivos del tipo Goma 2 Eco, algunos textos y un video reclamando la autoría del atentado, pero las personas que aparecen en el video no son identificables ya que portan máscaras. Al igual que El Chino, la mayoría de los 7 muertos son narcotraficantes de poca monta. Los demás son miembros de círculos islamistas radicales. La sentencia del juicio establece como conclusión que estas personas depositaron las bombas, con la participación de Zougam, y que planeaban cometer otros atentados en la región de Granada, donde habían alquilado un apartamento.

[…] Las circunstancias en que se descubre aquel apartamento, en momentos en que los 7 sospechosos se encontraban allí, siguen siendo confusas. Durante mucho tiempo, la policía habló de un tiroteo callejero entre varios de sus agentes y una banda de magrebíes. El incidente supuestamente desembocó en una persecución que llevó a la banda a refugiarse en el apartamento de Leganés [16]. Pero este episodio desaparece posteriormente del discurso oficial para dar paso a otra explicación.

Según ésta, la policía pasó revista a la lista de llamadas de un teléfono sospechoso de pertenecer al comando terrorista. Al llamar a uno de los números de esa lista, la policía entró en contacto con un propietario que afirmaba haberle alquilado un apartamento en Leganés a un grupo de árabes desde hacía un mes. Esa es la versión del descubrimiento del apartamento que se menciona en el veredicto, en el que se ignora totalmente el episodio de la persecución.

La policía rodea entonces el apartamento, en la tarde del 3 de abril. Hacia las 21 horas, el GEO emprende el asalto, de forma precipitada según los miembros de esa brigada [17]. Pero antes de lograr entrar, estalla el apartamento, causando la muerte de sus 7 ocupantes y de un miembro del GEO. Debido al estado de los cadáveres, se hace necesario recurrir a las huellas digitales o al ADN durante el proceso de identificación. La investigación concluye que se trata de un suicidio colectivo, pero el carácter suicida de la explosión no está tan claramente establecido como se afirma en el veredicto.

Antes del asalto del GEO y la explosión, los vecinos habían oído disparos, gritos e incluso cánticos en árabe provenientes del apartamento. Pero nadie pudo ver claramente a los sospechosos. Y no existen huellas ni registro alguno de los impactos de bala que deberían existir en en el lugar después del intercambio de disparos [18]. El argumento decisivo para sostener la tesis del suicidio es que los sospechosos supuestamente se comunicaron por teléfono con sus familias durante el asedio para despedirse de ellas. Durante el juicio, el único familiar citado como testigo de esas llamadas fue el hermano de uno de los 7 sospechosos, Abdenabi Kounjaa.

Este testigo declaró que no pudo reconocer la voz de su hermano durante la llamada, y que pensó que no era él [19], razón por la cual avisó de inmediato a la policía y no devolvió la llamada a su hermano para convencerlo de no suicidarse. Ese testimonio pone seriamente en duda la autenticidad de las llamadas, sobre si se tiene en cuenta que ningún otro familiar fue citado al juicio como testigo.

El expediente de la instrucción contiene 3 informes sucesivos sobre esas llamadas, pero no aporta mayores aclaraciones sobre el asunto. Cada informe contradice el anterior en numerosos aspectos: los teléfonos utilizados, la identidad de algunos destinatarios de las llamadas y la cantidad de llamadas realizadas a algunos destinatarios [20]. Tantas divergencias justifican las dudas en cuanto a la confiabilidad de tales datos.

¿Realmente se suicidaron los sospechosos? ¿Qué circunstancias determinaron la presencia de estos en aquel apartamento? El 3 de abril hacía ya 4 días que los medios venían anunciando que estaban siendo buscados y que sus fotos habían sido divulgadas. En ese contexto, reunirse todos en un apartamento de las afueras de Madrid, en vez de escapar cada uno por su lado, resultaba una gran imprudencia. Y ¿por qué esperarían aquellos criminales, que acababan de cometer un crimen masivo, a que la policía evacuara toda la vecindad antes de volar el apartamento? Las incoherencias no se terminan ahí. Quien se interese en los movimientos de los sospechosos entre el atentado y el momento del suicidio se enterará, por ejemplo, de que El Chino estuvo de fiesta con la familia de su mujer 8 días después del atentado, en la misma casa donde supuestamente confeccionó las bombas. El propio perfil de la mayoría de los miembros del comando no se corresponde con el islamismo radical que supuestamente los llevó a perpetrar la masacre y, posteriormente, al suicidio. Cuatro de ellos eran delincuentes de poca monta vinculados al medio del narcotráfico, poco compatible con el islamismo.

El Chino vivía con una española “de sangre”, que se vestía con ropa ligera, y el hijo de ambos iba a una escuela católica [21]. La muerte de aquellos 7 sospechosos permitió, en todo caso, reconstituir un escenario sin entrar demasiado en los detalles, y sin que los acusados pudieran contradecirlo. Por otra parte, periodistas que han tenido acceso al expediente de instrucción [22] ponen en duda el vínculo anteriormente mencionado entre los 7 suicidas y Zougam. Según esos periodistas, no hay en los documentos que proporcionó el operador telefónico Amena nada que indique que las 7 tarjetas SIM en cuestión hayan sido puestas en funcionamiento en la casa del Chino. La defensa mencionó ese problema durante el juicio sin que los empleados de Amena invitados a declarar como expertos pudieran responder a ello [23].

[…] Un último ejemplo de negligencia: las grabaciones de las conversaciones entre las patrullas de la policía hubieran permitido aclarar el asunto de la persecución que supuestamente tuvo lugar en Leganés. Pero cuando el juez de instrucción pidió esas grabaciones, la policía respondió que no habían sido conservadas [39].

Pero existen otros elementos cuya falsificación es tan evidente que el veredicto ni siquiera los tuvo en cuenta, como por ejemplo las conversaciones telefónicas de Rabei Osman, un egipcio que residía en Italia. La policía italiana grabó y tradujo sus conversaciones en 2004, y en una de ellas este individuo supuestamente se atribuía la organización del atentado.

Durante el juicio, nuevas traducidas solicitadas por la defensa mostraron que las frases en las que Osman se atribuía el atentado fueron simplemente inventadas por los traductores italianos [40].

La justicia española se vio por lo tanto obligada a absolverlo de todo vínculo con el atentado, cuando este hombre había sido presentado como el cerebro del grupo islamista. En el veredicto no se designa por lo tanto el organizador del atentado, lo cual provocó la indignación de las asociaciones de víctimas, que presentaron una apelación.

[…] Después de la explosión del apartamento de Leganés, varios documentos sobre la ETA aparecen entre las ruinas. Se supo posteriormente que esos documentos provenían del apartamento vecino, parcialmente destruido. Aquel otro apartamento estaba ocupado por un policía que, otra coincidencia más, se dedicaba a la lucha antiterrorista [48].

Recomiendo la lectura del los siguientes artículos:

Los explosivos

Sobre la cuestión del explosivo, hay que agregar las dudas que provocó la declaración del jefe de los especialistas en desmantelamiento de bombas que supervisó las operaciones el 11 de marzo. Al ver los daños que habían provocado las bombas, este jefe de especialistas declaró que el visible desgarramiento de las estructuras de los vagones era característico de explosivos de alto poder, de tipo militar, y no de dinamita [36].

Hay que recordar que ciertos explosivos militares no dejan rastros químicos en el lugar de la explosión, lo cual los hace muy difíciles de detectar. Otra fuente de duda es el emplazamiento de las bombas reconstituido en el acta de inculpación [37].

Activación y naturaleza de los explosivos: ¿amateurismo o material militar?

Los atentados de Madrid no fueron obra de una banda de delincuentes sino de una organización de tipo militar. En primer lugar, todo indica que las 10 bombas fueron activadas por control remoto a través de sistemas de radiocomunicación, en vez de ser programadas de antemano mediante la función despertador de los teléfonos móviles, como se afirma en la versión oficial.

En efecto, 3 trenes estallaron mientras se encontraban parados en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia; el cuarto tren estalló fuera de Atocha, mientras esperaba la salida del primer tren. A menos que veamos en ello una extraordinaria coincidencia, lo anterior permite deducir que los terroristas querían que las bombas estallaran dentro de las estaciones. Pero es extremadamente difícil obtener un resultado tan preciso mediante la simple programación previa de la hora de la explosión.

En primer lugar, porque los móviles supuestamente utilizados no permiten un manejo preciso del reloj y de la función de despertador: se pueden programar los minutos pero no los segundos. Y también porque los trenes de los suburbios no son rigurosamente puntuales. En este caso, varios de aquellos trenes circulaban con retraso aquel día.
El del Pozo, por ejemplo, tenía «un par de minutos de retraso» según la declaración de su conductor [17].

Por lo tanto, las explosiones no estaban programadas de antemano sino que fueron desencadenadas «en directo». Los medios de radiocomunicación que ello exige sugieren que se trató de una operación sofisticada, fuera del alcance de una banda de delincuentes de poca monta como la que se describe en la versión oficial. 
Dicho esto, ¿por qué se quería que los trenes explotaran dentro de las estaciones? Posiblemente para que quedaran más fácil y discretamente accesibles, lo cual corroboraría la hipótesis de las dos «bombas falsas» introducidas después de las explosiones.

En segundo lugar, todo indica que las bombas se componían de explosivos de uso militar, explosivos «que cortan», no de dinamita como la que se usa en el trabajo de minería, «que muerde», como ya se demostró en el artículo. En la explicación que proporcionó al juez de instrucción, el jefe de los expertos en desactivación de bombas de Madrid menciona incluso el explosivo de uso militar C4 [18].
Recordemos de paso que la policía había interceptado precisamente ese tipo de explosivo en manos de los agentes estadounidenses que trataban de introducirlo discretamente en la cumbre del G8 de junio de 2007 [19].

El origen de la operación es por lo tanto de carácter militar, como confirma Salvador Ortega, pionero de la policía científica en España, entrevistado por Bruno Cardeñosa varios días después de los atentados.
Al ser interrogado sobre los aspectos no aclarados por la investigación en desarrollo, este especialista respondió que faltaban «algunos autores materiales y la cabeza pensante. Porque detrás de esos hechos está la participación de elementos muy sofisticados que sin duda se encontraban bajo la dirección de alguien de los servicios de inteligencia y militar.
Porque fue además una operación muy costosa» [20].

[…] La más importante de esas dudas tiene que ver con la naturaleza del explosivo utilizado. El análisis de las sustancias químicas que se depositaron sobre los objetos que se encontraban cerca de las explosiones hubiera aportado la información fundamental de la investigación. Sin embargo, no se sabe aún con precisión qué fue lo que explotó en los trenes, como se reconoce en el veredicto [30]. Veamos por qué no fue posible determinar el tipo de explosivo utilizado. La primera negligencia está en la selección del servicio que realizó el análisis de las muestras. La responsabilidad de ese análisis fue puesta en manos de los especialistas en desactivación de bombas, cuyos laboratorios disponen solamente de medios rudimentarios para el análisis de sustancias explosivas. Según el procedimiento habitual es la policía científica la que hubiese tenido que garantizar esos análisis, precisamente porque dispone de medios mucho más avanzados.

Los resultados del análisis pericial son también muy imprecisos. El informe entregado al juez de instrucción señala la presencia de «componentes genéricos de dinamita» en las muestras. Pero no determina el tipo de dinamita, ¿Titadyne, Goma 2 Eco, Goma 2 EC? Más sorprendente aún, ni siquiera incluye la lista de los componentes químicos encontrados. Ante tanta imprecisión, el tribunal acabó ordenando un nuevo análisis pericial en el momento de la apertura del proceso, en 2007. Desgraciadamente, en el nuevo análisis pericial hubo que utilizar las muestras ya analizadas, al no poder recogerse nuevas muestras debido a la destrucción de los trenes, anteriormente mencionada. Los expertos se quejaron de la poca cantidad de muestras que había conservado la policía y de las graves negligencias que contaminaron aquellas muestras en el transcurso de los análisis anteriores [31]. Finalmente, sus conclusiones no arrojan más luz sobre el tipo de explosivo utilizado ya que en ellas aparece una lista de productos que no corresponde a ningún compuesto de dinamita [32]. Al final de todo ese proceso, se esperaba con especial interés el testimonio de la directora del laboratorio de los especialistas en desmantelamiento de bombas para que contestara a las preguntas sobre el trabajo que había entregado en marzo de 2004. Pero declaró que ella no disponía de los soportes de cromatografía en los que aparecen los elementos químicos [33], ni siquiera disponía de los documentos donde los había anotado durante la realización de su análisis [34]. Provocó sin embargo la sorpresa del tribunal al citar por vez primera el listado preciso de los compuestos químicos hallados explicando que nunca había entregado aquel listado porque nadie se lo había explícitamente [35].

La imprecisión del informe sobre el análisis había dado lugar a una polémica tan grande en toda España durante los 3 años transcurridos entre el atentado y el testimonio de la directora del laboratorio que su explicación es grotesca. ¿Qué crédito puede concederse a esa lista, mencionada únicamente al cabo de 3 años y que corresponde a la composición de la dinamita del tipo Goma 2 Eco?

Sobre la cuestión del explosivo, hay que agregar las dudas que provocó la declaración del jefe de los especialistas en desmantelamiento de bombas que supervisó las operaciones el 11 de marzo. Al ver los daños que habían provocado las bombas, este jefe de especialistas declaró que el visible desgarramiento de las estructuras de los vagones era característico de explosivos de alto poder, de tipo militar, y no de dinamita [36].

Hay que recordar que ciertos explosivos militares no dejan rastros químicos en el lugar de la explosión, lo cual los hace muy difíciles de detectar. Otra fuente de duda es el emplazamiento de las bombas reconstituido en el acta de inculpación [37]. Según ese documento, la mayoría de los bolsos –que contenían 10 kilogramos de explosivo– no estaban escondidos sino que, por ejemplo, habían sido dejados entre dos asientos situados frente a frente cerca de la ventanilla, o en el portaequipaje, o al lado del cesto de basura, o debajo de un asiento plegable (que debería estar cerrado). Sólo una bomba estaba escondida debajo de un asiento no plegable.

¿Por qué los terroristas no trataron de esconder mejor los bolsos? ¿Y cómo es posible que bolsos tan pesados, abandonados en lugares tan visibles, no llamaran la atención de los pasajeros? Para dar respuesta a esas preguntas varios periodistas emitieron la hipótesis de que las bombas fueran de mucho menor tamaño confeccionadas no con dinamita sino con explosivos de alto poder [38]. La dinamita del tipo Goma 2 Eco encontrada en la furgoneta Kangoo, en la mochila de Vallecas y en el apartamento de Leganés no prueba que ese mismo explosivo fuese utilizado para hacer estrellar los trenes. Las sospechas que pesan sobre esas pruebas hacen pensar que se trataba de elementos destinados a desviar la atención de la escena del crimen, o sea de los trenes.

La dinamita del tipo Goma 2 Eco encontrada en la furgoneta Kangoo, en la mochila de Vallecas y en el apartamento de Leganés no prueba que ese mismo explosivo fuese utilizado para hacer estrellar los trenes. Las sospechas que pesan sobre esas pruebas hacen pensar que se trataba de elementos destinados a desviar la atención de la escena del crimen.

Los Peritos

Las incoherencias de la trama se intentarían justificar de la siguiente forma:

– Los perros no olieron los explosivos en la furgoneta de Alcalá porque estaban cansados
– Los testigos no vieron las decenas de evidencias que había dentro de la furgoneta porque desde fuera no se veía bien
– No había huellas en la furgoneta porque esos terroristas, que se dejaron sus ropas en la parte de atrás, conducían con guantes
– Los terroristas dejaron algunas de las mochilas-bomba debajo de asientos abatibles porque no se querían molestar en dejarlas en un altillo
– Los terroristas que fabricaron la mochila de Vallecas no unieron los cables porque se olvidaron de poner la cinta aislante
– Los terroristas se dejaron una tarjeta telefónica innecesaria en la mochila de Vallecas (que permitió empezar a detenerlos rápidamente) porque eran inexpertos
– Nadie vio la mochila de Vallecas en la estación de El Pozo, a pesar de revisarse cuatro veces todos los bultos, porque había mucha confusión
– No había sangre de los suicidas en Leganés porque se vaporizó
– No había casquillos de bala en Leganés, a pesar del tiroteo con subfusiles, porque quedaron destruidos por la explosión
– Hay cuatro versiones distintas de cómo se llegó al piso de Leganés porque los policías españoles son muy chapuzas
– Se confirma la presencia de dinitrotolueno y nitroglicerina en la única muestra de los trenes que no fue lavada por los Tedax con agua y acetona. Cuatro de los peritos afirman, basándose en ese dato, que no pudo estallar Goma2-ECO en los trenes. Sin embargo, los peritos oficiales explican la aparición de esos componentes diciendo que las muestras se custodiaban en bolsas de plástico de mala calidad, por lo se acabaron contaminando.

El móvil

LA BÚSQUEDA DEL MÓVIL

Si la OTAN estuviera implicada en atentados como los de Madrid, la decisión estratégica de recurrir a la acción secreta hubiese tenido que contar con el aval del Comité de Coordinación de los Aliados y presentar un objetivo preciso. La concepción táctica de cada operación, incluyendo la de Madrid, hubiera estado exclusivamente en manos de Estados Unidos y del Reino Unido, sin poner al tanto a los Aliados.

En otras palabras, si los responsables de los servicios secretos aliados hubiesen dado su consentimiento para un montaje de la «guerra contra el terrorismo», el general James Jones (SACEUR) [37], el embajador Nicholas Burns (Estados Unidos) [38] y el embajador Peter Ricketts (Gran Bretaña) [39] pudieron haber decidido el ataque contra Madrid a espaldas del gobierno español, posiblemente requiriendo el concurso de elementos de aparato estatal español en la realización de la operación.

La decisión de recurrir al terrorismo tendría que haber estado vinculada a la estrategia general de la OTAN, no a intereses políticos, aunque es posible que intereses políticos inmediatos hayan podido falsear la evaluación de la pertinencia de una operación en particular.
Visto de ese ángulo, sería erróneo interpretar una implicación de los servicios secretos atlánticos en función de las elecciones legislativas españolas o de la elección presidencial estadounidense. Ello equivaldría a enfocarse en una cuestión secundaria dejando pasar por alto el elemento fundamental de la cuestión.

La OTAN se abstiene de intervenir en la vida política de los Estados miembros cuando todos los competidores políticos son favorables a los intereses de la alianza atlántica (como en el caso del Partido Popular y el Partido Socialista españoles y el del Partido Republicano y el Partido Demócrata estadounidenses). La visión de la OTAN es mucho más amplia.
Además, es erróneo considerar que para la alianza atlántica era negativo que el Partido Popular perdiera el poder en España (Aznar no había querido presentar nuevamente su candidatura) y que las tropas españolas se retirasen de Irak.

El gobierno socialista [español] es un socio privilegiado para los laboristas que ejercen el poder en el Reino Unido. Una semana después de su elección, Zapatero declaraba que su «prioridad absoluta era la lucha contra el terrorismo». Por otro lado, el contingente español en Irak sólo tenía el noveno lugar en materia de efectivos (1 300 hombres, o sea menos del 1% de las tropas de la coalición en ese país). Además, su retirada se vio compensada por una implicación más importante de España en Afganistán.

Numerosos autores españoles se han interrogado sobre las razones que llevaron a los terroristas, quienes quiera que fueren, a actuar durante las elecciones legislativas. [Esos autores] han resaltado la manera en que las reacciones de los diversos protagonistas estuvieron determinadas en función de los intereses de cada cual. Pero eso no nos proporciona información alguna sobre las intenciones de los terroristas.
Si la operación se hubiese realizado por orden de la OTAN, el contexto electoral permitiría reforzar la teoría del «choque de civilizaciones»: o sea, musulmanes no vinculados a Al Qaeda tratan de destruir la democracia y las instituciones occidentales. Esa fue precisamente la versión de los atentados de Madrid que adoptó la justicia española. La misma que adoptó la justicia británica sobre los atentados de Londres [40].

Si la decisión de poner en escena un terrorismo islámico fue adoptada por el Comité de Coordinación de los Aliados, esa decisión pudo aplicarse los días 15 y 20 de noviembre de 2003 en Estambul, el 11 de marzo de 2004 en Madrid y el 7 de julio en Londres [41]. Para tener validez, nuestra hipótesis debería explicar esos crímenes en conjunto.
¿Podían los objetivos que la OTAN se planteaba en aquel momento haber motivado ese tipo de intervención?

En 2004, la OTAN se encuentra en plena reorganización. Por un lado, parece en expansión: se prepara para la entrada de nuevos miembros; está implicada en la estabilización de Kosovo; garantiza la seguridad de la navegación en el Mediterráneo y en las aguas del cuerno de África; está desplegada en Afganistán y comienza a hacerlo en Irak; está conformando una Fuerza de Intervención Rápida capaz de defender sus intereses en cualquier lugar del planeta.
Pero por otro lado, la OTAN atraviesa una grave crisis: después de haber aportado en 2001, por primera vez en toda su historia, la asistencia de sus miembros a uno de ellos que había sido víctima, según los países miembros, de una agresión extranjera, ese mismo tema está siendo centro de graves divergencias en 2003.

Francia y Bélgica han negado que Irak pueda representar una amenaza terrorista para Estados Unidos, mientras que Turquía ha prohibido a Estados Unidos la utilización de su espacio aéreo y de las bases de la OTAN en territorio turco en el ataque contra Irak.

En pleno crecimiento, la OTAN se ve amenazada por un posible desmembramiento. Desunidos, sus miembros se implican en Irak «a la carta». 
El único medio de reunificarlos consiste en iniciar nuevas acciones comunes en el marco de la «guerra contra el terrorismo».

Recrudecimiento del contraterrorismo entre los Aliados

En primer lugar, la OTAN refuerza su control sobre la población extendiendo a Europa las disposiciones de la Patriot Act. En la introducción de su libro La Fin de l’Etat de droit [En español, El fin del Estado de derecho. Nota del Traductor.], el sociólogo Jean-Claude Paye describe de la siguiente manera la reacción de la Unión Europea ante los atentados del 11 de marzo en Madrid:«En ocasión de los atentados del 11 de marzo de 2004 en España han aparecido en nuestras pantallas de televisión una serie de especialistas del terrorismo que hacen una amalgama entre Al Qaeda, la ETA y diferentes tipos de refugiados políticos, haciendo así del “terrorismo” un término genérico que va a reemplazar al conjunto de situaciones concretas.

Una de las medidas unánimemente reclamada para conjurar ese peligro multiforme fue la instauración inmediata de la orden de arresto europea. La orden de arresto europea permite la entrega casi automática, por un Estado miembro [de la UE], de una persona requerida por una autoridad judicial de otro Estado miembro. En relación con los procedimientos de extradición, la orden de arresto europea elimina todos los controles políticos y judiciales que tienen que ver con el fondo y con la legalidad del pedido presentado, así como las posibilidades legales de oponerse a dicho pedido.
O sea, el pedido de arresto se satisface de forma incondicional y es legitimado por los demás países, sin entrar a analizar la legalidad del mismo ni su conformidad con los principios de un Estado de derecho.

La orden de arresto europea debía entrar en vigor el 1º de enero de 2004. Aprobada a nivel de la Unión Europea y ya incorporada a la mayoría de las legislaciones nacionales, esta medida estaba tardando sin embargo en entrar en funcionamiento. Una de las primeras consecuencias de los atentados cometidos en Madrid el 11 de marzo fue el fin de la resistencia que aún se mantenía a la utilización de la orden de arresto europea así como el recrudecimiento de medidas incontrolables, adoptadas en el marco de la cooperación judicial y policial entre los países europeos.

Es de temer entonces una aceleración del proceso de suspensión de las garantías constitucionales, ya en marcha después del 11 de septiembre. Las primeras medidas en ese sentido tienen que ver con el fortalecimiento de la cooperación policial y judicial. Una “capacidad de inteligencia” tendrá como función el análisis de los datos de inteligencia proporcionados por los servicios secretos y los cuerpos policiales de los Estados miembros.

Se trata también de adoptar legislaciones que permitan que los investigadores de varios países puedan trabajar en equipos comunes y de ratificar una convención de ayuda mutua judicial en materia penal. También se prevé favorecer los intercambios de datos: huellas digitales y características biométricas.

El Consejo de Jefes de Estado y de gobierno también quiere llegar, antes de 2005, a la instauración de pasaportes y de documentos de identidad que contengan datos tales como la fotografía del iris del ojo y las huellas digitales. Las compañías aéreas también estarían obligadas a comunicar a las autoridades aduanales y policiales europeas un conjunto de informaciones sobre sus pasajeros. Esta medida ya estaba en funcionamiento, para proveer información a las autoridades americanas, en los vuelos transatlánticos.

Todas estas medidas, como los pasaportes o documentos de identidad que incluyen un chip electrónico con datos biométricos, están en discusión desde hace tiempo. Los atentados son simplemente una oportunidad para eliminar la resistencia ante esas medidas liberticidas. Pero si las aplicamos a los atentados de Madrid, la eficacia de esas medidas resulta altamente discutible ya que las personas arrestadas estaban viviendo en España desde mucho antes y no viajaban a través de fronteras.

Por lo tanto, no podían ser detectadas a través de esos medios. Sin embargo, esas medidas son perfectamente adecuadas para un manejo policial de las poblaciones. La organización Statewatch ha demostrado que entre las 57 medidas previstas por el Consejo de Jefes de Estado y de gobierno reunido los días 25 y 26 de marzo de 2004, hay 27 proposiciones que no tienen nada o muy poco que ver con el terrorismo. 
El objetivo de esas disposiciones no es garantizar la vigilancia de determinados grupos sino la vigilancia sobre la población a través del control de las comunicaciones» [42].

Jean-Claude Paye demuestra que este control sobre la población se realiza para informar no sólo a las instituciones de los Estados miembros de la Unión Europea sino también a las autoridades estadounidenses. «El desarrollo de la cooperación transatlántica en el marco de la lucha contra el terrorismo revela el carácter orgánico del derecho penal en la formación de la estructura imperial.
La Unión Europea se somete a la hegemonía estadounidense en materia de organización del control de las poblaciones. En cuanto a Estados Unidos, sus exigencias tienen que ver más bien con la capacidad de sus instituciones policiales o judiciales para evadir las estructuras formales de los poderes ejecutivos y judiciales europeos.» [43]

La «guerra contra el terrorismo» se extiende a África

El general Jones, comandante supremo de la OTAN y además gran jefe de las fuerzas estadounidenses en Europa (EuCom), se da a la tarea de crear un comando ad hoc para las fuerzas estadounidenses en África (AfriCom)Para justificar ese despliegue, que inquieta a los africanos, Jones no pierde ocasión de denunciar el peligro terrorista en ese continente. Esa misma argumentación servirá para meter a la OTAN en África. Es importante observar que la extraña decisión del Tribunal Supremo de atribuir los atentados de Madrid a terroristas islámicos no vinculados a Al Qaeda favorece esa perspectiva ya que esos islamistas son originarios del norte de África.

Durante su gira africana de julio de 2003, el presidente Bush advierte: «No dejaremos que los terroristas amenacen a los pueblos africanos, ni que utilicen África como base para amenazar el mundo» [44]. Los responsables estadounidenses multiplican las declaraciones en las que afirman que Al Qaeda se ha implantado en el desierto del Sahel, lo cual ponen en duda numerosos observadores. A principios de marzo de 2004 es el comandante en jefe adjunto de las fuerzas estadounidenses en Europa (EuCom, que también supervisa África en ese momento) quien advierte que miembros de Al Qaeda están tratando de establecerse «en la parte norte de África, en el Sahel y el Magreb. Están buscando un santuario como en Afganistán, cuando los talibanes estaban en el poder.
Necesitan un lugar estable para equiparse, organizarse y reclutar nuevos miembros» [45].

Los días 23 y 24 de marzo de 2004 una reunión sin precedente de los jefes de los estados mayores de 8 países del norte de África y del Reino Unido tiene lugar en la sede del EuCom, en Stuttgart, por iniciativa de Estados Unidos. En aquel momento todas las miradas se dirigían hacia el norte de África, particularmente hacia Marruecos, donde el GICM (Grupo Islámico Combatiente Marroquí) es considerado sospechoso de encontrarse detrás de los atentados de Madrid.

Se decide la puesta en práctica del TSCTP (trans-saharian counterterrorism partnership), ambicioso plan de entrenamiento de los ejércitos africanos para la lucha antiterrorista por parte de Estados Unidos [46]. Estos planes de entrenamiento permiten a Estados Unidos establecerse en suelo africano dirigiendo discretamente los ejércitos locales. La selección de esta estrategia de despliegue responde a la necesidad de disminuir las pérdidas militares causadas por las invasiones de Afganistán e Irak.

Los atentados de Madrid se produjeron en el momento preciso para que Washington y Londres impusieran el TSCTP a esos 8 países africanos. Los atentados habían creado un clima de incertidumbre debido esencialmente a un rumor que anunciaba el próximo desembarco del ejército estadounidense en el norte de África, como en las invasiones de Afganistán y de Irak.
Varios periódicos españoles, argelinos y marroquíes alimentaban aquel rumor, que resultaría falso [47].

Por ejemplo, el importante diario español La Razón escribía el 21 de marzo de 2004: «Unidades de las fuerzas especiales estadounidenses y tropas militarizadas de la CIA se esperan en los próximos días en la región del Sahel (norte del Sahara). Participarán en la mayor operación antiterrorista realizada por Estados Unidos desde la guerra de Irak. Se prevé que los combates duren varias semanas. Los ejércitos de los países de la zona, que ya han aceptado abrir su espacio aéreo a la US Air Force, participarán en los combates bajo las órdenes de los estadounidenses (…)

El comienzo de la operación militar, decidido como consecuencia de los atentados de Madrid el 11 de marzo pudiera coincidir con (…) el 26 de marzo próximo» [48]. Este rumor de desembarco tiene toda la apariencia de una maniobra de intoxicación tendiente a forzar la mano a los dirigentes africanos sobre la cuestión del TSCTP.
La llegada de consejeros militares estadounidenses y británicos podía en efecto parecer a los dirigentes africanos un mal menor, comparada con un desembarco del ejército estadounidense en sus países.

En todo caso, la OTAN como tal no quiso implicarse en el TSCTP. Fue solamente a partir de 2005 que los Estados miembros aceptaron enviar tropas a África, en apoyo a las operaciones de la Unión Africana en Sudán y Somalia. Los atentados de Madrid, presentados como un castigo contra Aznar por su implicación en la guerra de Irak (lo cual fue desmentido mucho más tarde por la justicia), permitieron integrar indirectamente la guerra contra Irak a la «guerra contra el terrorismo» en lógica continuación a las mentiras que el secretario de Estado Colin Powell profiriera en su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU [49].
En cuanto a la ola de atentados islámicos en Europa, esta se interrumpió con la operación frustrada en Barcelona, en enero de 2008 [50].

Me gustaría incluir aquí un artículo de Luis del Pino que considero muy acertado. Publicado en clave muy cínica, con motivo del décimo aniversario del atentado.

La derrota de la conspiración
Luis del Pino

1) Si los trenes del 11-M –es decir, los escenarios del crimen– fueron comenzados a achatarrar menos de 72 horas después de la masacre (en vez de conservarlos, como se hizo con el metro accidentado en Valencia o el tren accidentado en Santiago), no fue con el objetivo de destruir pruebas, sino porque no se consideró necesario conservarlos. ¿Para qué, si todas las investigaciones están claras?

2) Si no se adjuntaron al sumario actas de las muestras recogidas en los trenes fue porque se traspapelaron o porque no se consideró necesario adjuntarlas, no porque existiera una deliberada voluntad de ocultación.

3) Si los centenares de muestras de los trenes recogidas y llevadas a la sede de la Unidad Central de Tedax tampoco aparecen es porque, una vez determinados por otros medios los datos relevantes sobre el caso, no hizo falta inventariar esas muestras.

4) Si, habiendo 12 focos de explosión, no fuimos capaces de encontrar ni un solo fragmento de explosivo, ni un solo resto de los detonadores usados, ni un solo trocito de los iniciadores empleados, ni un solo jirón de las bolsas donde las bombas estuvieran contenidas… es porque tuvimos mala suerte y no quedó nada de nada de las 12 bombas que estallaron.

5) Y si no se enviaron a la Policía Científica las muestras para su análisis, como marca el protocolo, no es porque no se quisiera analizar esas muestras, sino porque los Tedax tenían un minilaboratorio que no contaba con equipamientos especializados, pero que con las prisas se consideró que era más que suficiente.

6) Si al juez no se le envió un análisis pormenorizado de los componentes químicos encontrados en los focos de explosión fue porque, al fin y al cabo, el magistrado tampoco tiene por qué entender de química, de modo que no tiene sentido aburrirle con detalles técnicos.
Además, ¿qué más da todo eso? ¿Acaso no encontramos en una comisaría de policía, 18 horas después de la masacre, una bomba sin detonar? ¿Para qué necesitamos entonces las muestras de los trenes, las actas de recogida o los análisis de laboratorio? ¡Las bombas de los trenes eran como esa que apareció en la comisaría, como no puede ser de otro modo!

7) Es verdad que no hay en todo el sumario ningún testimonio de nadie que viera esa bomba en las estaciones de tren, ni en el trayecto entre las estaciones y la comisaría donde apareció la bomba. Pero ¿qué hay de raro en eso? ¡Se trasladaron centenares de bultos de las estaciones a la comisaría ese día! Está claro que esa bomba aparecida en comisaría venía de las estaciones, porque ¿de dónde iba a venir, si no?

8) Los medios defensores de la conspiración han señalado que esa bomba tenía dos cables sueltos, por lo que no era una bomba real, sino un simulacro. Pero eso es una tontería: es verdad que tenía dos cables sueltos, pero porque los terroristas se olvidaron de conectarlos.

9) Tampoco hay nada de raro en el hecho de que esa bomba aparecida en comisaría tuviera metralla, mientras que en los 193 muertos del 11-M no se detectó metralla de origen terrorista. ¿Qué problema hay? Puede que los terroristas se equivocaran con ese artefacto y, de la misma manera que se dejaron dos cables sueltos, metieran metralla en esa bomba y en las otras 12 no. O puede que los miles de clavos y tornillos que contuvieran las doce bombas que sí estallaron en las estaciones se volatilizaran todos. ¡Las cosas de los explosivos son muy complicadas!

10) Y en cuanto a que en esa bomba hubiera una tarjeta telefónica que no hacía falta para que la bomba funcionara, pero que nos permitió empezar a identificar culpables a toda prisa, pues ¿qué quiere que le diga? Los terroristas eran unos chapuceros y se dejaron ahí esa pista delatora, sí. Tuvimos suerte. Gracias a esa providencial tarjeta hemos podido encarcelar a algún canalla.
Independientemente de las chapuzas y las casualidades, el caso es que encontramos milagrosamente esa bomba. Así que, aunque no se conservara ninguna muestra de los trenes, está claro que las bombas de los trenes tienen que ser como la que apareció en comisaría.
Por tanto, en los trenes se usó Goma2-ECO, porque eso es lo que tenía la bomba de la comisaría. Y en los trenes se usaron teléfonos móviles como iniciadores, porque en la bomba encontrada en la comisaría había un teléfono móvil. Y vale ya de conspiranoias.

11) Es verdad que, después de 10 años, sólo hay en la cárcel un único condenado por poner bombas en los trenes, pero al fin y al cabo otros 7 islamistasse suicidaron en Leganés, y si se suicidaron sería por algo. Y seguro que los que faltan hasta completar la lista de 13 colocadores de bombas murieron en Irak o Afganistán, o en alguno de esos sitios a los que los islamistas suelen ir a combatir a Occidente.

12) Y sí, también es verdad que el Tribunal Supremo dijo que no se podía determinar qué participación tuvieron los 7 muertos en Leganés en los hechos del 11-M, y que gracias a eso las víctimas del 11-M no han podido demandar por la vía civil a los herederos de esos muertos de Leganés, pero eso no son más que formalismos jurídicos que en nada afectan a la verdad judicial. ¿No se suicidaron en Leganés? Pues entonces no pueden ser sino culpables, aunque no se sepa muy bien de qué. Y está claro que ellos tuvieron que poner alguna bomba, porque si no, ¿quién las iba a haber puesto?

13) Y en cuanto a lo de que no se les hiciera autopsia a los muertos de Leganés para ver si efectivamente se habían suicidado, ese argumento no son más que ganas de enredar. ¿De qué otra manera podrían haber muerto, salvo suicidándose? Entonces, si está claro que sólo podrían haber muerto suicidándose, ¿para qué perder el tiempo haciéndoles una autopsia, por mucho que lo marque la Ley?

14) Tampoco hay nada raro en el hecho de que el octavo habitante de ese piso de Leganés, Abdelmahid Bouchar, que escapó a la carrera del piso atravesando el cordón policial, no fuera considerado colocador de las bombas por el tribunal. Está claro que, si se escapó del piso, es porque no sería tan malo como los otros que había dentro, así que el hecho de que él no colocara ninguna bomba no quiere decir que los otros siete no la colocaran.
Los medios de la conspiración, en su paranoia, han intentado incluso echar basura sobre los testigos protegidos que nos permitieron condenar al único colocador de bombas que hay en prisión, Jamal Zougham. Pero está claro, para aquel que no tenga muy mala intención, que Jamal Zougham es culpable.

15) Es verdad que se le detuvo por vender las tarjetas telefónicas de las bombas y que resulta un poco raro que un miembro del comando terrorista venda las tarjetas a sus compañeros de comando, en lugar de dárselas directamente, pero es que el que uno sea islamista no quiere decir que no pueda ser roñoso.

16) Y es cierto también que el vender tarjetas no es delito, y que no había un motivo sólido para su detención inicial, pero es que luego aparecieron, en los meses sucesivos, hasta ocho testigos que dijeron haberle visto en los trenes, así que es normal que le mantuviéramos en la cárcel. El que esos reconocimientos fueran contradictorios (porque, si todos los testigos dijeran la verdad, Jamal Zougham tendría que haber estado en al menos tres trenes simultáneamente), no tiene importancia. El Tribunal Supremo se quedó con dos de esos ocho testimonios, y resolvió así la contradicción.

17) Y sí, es cierto que Jamal Zougham estaba en un gimnasio la noche anterior a los atentados, mientras se supone que sus compañeros de comando fabricaban en una casa de Morata de Tajuña las bombas, pero de ahí no se deduce nada. A lo mejor su papel en el asunto era de mero colocador de bombas, no de fabricante.

18) Pretender echar basura sobre las declaraciones de las dos testigos protegidos indica la baja catadura moral de los medios conspiranoicos. ¿Qué más da que las testigos cambiaran sucesivamente de versión en sus declaraciones? ¿Qué más da que una de las testigos no reconociera a Zougham hasta trece meses después de la masacre? ¿Qué más da que algunos familiares de la otra testigo fueran denunciados por el juez Del Olmo por intentar colarse como falsas víctimas del 11-M? Todo eso no son más que intentos de desprestigio, porque está claro que esas testigos vieron lo que vieron: a Jamal Zougham paseando por el tren con una mochila, aunque la familia de Zougham jure que a esa hora estaba en su casa durmiendo.
Así pues, todo está claro: Jamal Zougham y los de Leganés (excepción hecha del que salió corriendo del piso), más algunos otros que tampoco importa demasiado quién son exactamente, colocaron en los trenes trece bombas que eran como esa que apareció en una comisaría de Vallecas 18 horas después de la masacre. Y no hay más misterio.
Y por lo que respecta a quién ideó y ordenó aquella masacre (lo que los medios conspiranoicos llaman el “autor intelectual”), el que no tengamos ningún nombre concreto no quiere decir nada. ¿No está claro que los de Leganés eran islamistas? Pues entonces alguien, en alguna de esas redes de islamismo internacional, decidió en algún momento atentar contra España, y no tiene demasiada importancia que fuera un Mohamed, un Abdelmahid o un Yousef quien diera la orden. El Tribunal Supremo ha dicho que esa célula del 11-M no guardaba relación jerárquica con Al Qaeda, pero eso es lo de menos, porque el caso es que eran islamistas, como se demuestra por su suicidio en Leganés.

19) Y para aquellos que insisten en sembrar dudas sobre cosas que están claras, el que a los dueños de la casa de Morata de Tajuña donde se montaron las bombas (cuya pertenencia a Al Qaeda sí está demostrada) no se les llegara siquiera a imputar en el proceso, tan solo significa que tenemos un sistema garantista y democrático. Y para nada puede deducirse de ahí que el atentado no guarda relación con el islamismo.

Nos ha costado diez años, pero por fin las teorías de la conspiración han sido desbaratadas. Porque, a menos que uno sea uno de esos periodistas que buscan enriquecerse jugando con el dolor de los españoles y con la memoria de aquel atentado, nadie que lea esta sencilla descripción de los hechos puede albergar ni la más mínima duda sobre lo que sucedió aquel 11 de marzo y sobre las investigaciones posteriores.

La versión oficial del 11 M: Un desafío al sentido común.

[…] Pocos días antes de que se celebrasen las elecciones generales de 2004, varios delincuentes comunes (ladronzuelos, pequeños traficantes de droga, estafadores…) todos ellos, bajo algún tipo de control policial y sin experiencia previa en acciones terroristasfueron capaces de llevar a cabo, casi con precisión milimétrica, el atentado más mortífero en la historia de Europa (191 muertos y miles de heridos), burlando el mayor dispositivo antiterrorista desplegado nunca por un gobierno en España, debido al riesgo de un posible atentado durante la campaña electoral.

En todo esto, hay que destacar el hecho, de que los terroristas lograsen que ninguna de las cámaras de seguridad que hay en las diferentes estaciones de metro y cercanías, donde supuestamente cogieron los trenes en los que dejarían las mochilas-bomba, registraran ni uno solo de sus movimientos.

[…]

El hallazgo de una mochila bomba, de la que primero se dijo que había sido encontrada en uno de los vagones y más tarde en una furgoneta abandonada a las afueras de una de las estaciones, junto a una casete con versículos del Corán, serviría a las autoridades y medios de comunicación, para crear toda la “versión oficial”, con la que se construiría el mito. Sorprende la meticulosidad de los terroristas para llevar a cabo todos los preparativos y la ejecución de los atentados, y la gran torpeza tras los mismos, dejando todo tipo de pistas incriminatorias, que servirían a la policía para conducirles hasta el piso de Leganés, piso en el que morirían, al inmolarse la totalidad de los autores materiales de los hechos.

[…] El resto de acusados por su supuesta colaboración, quienes negaron rotundamente su participación y además condenaron los hechos, como el famoso “Egipcio”, acusado desde el primer momento de ser uno de los cerebros del 11M y finalmente absuelto y en libertad sin cargos. Una actitud (la de negar y condenar los atentados) un tanto atípica, en unos “fanáticos religiosos” un tanto atípicos (pues solían frecuentar prostíbulos y llevar a cabo otra sería de pecadillos, como traficar con drogas o robar), pues estos suelen sentirse muy orgullosos de sus acciones.

[…]  Justo el día antes del 11M, se daban por finalizados los ejercicios anuales de gestión de crisis de la OTAN, denominados CMX2004. Unos ejercicios que comenzaron el 4 de marzo y que se desarrollaron en diversas capitales de los Estados miembros, entre ellas Madrid, permitiendo, tanto al personal civil como militar de esta organización, moverse por las distintas ciudades con todo tipo de material militar, con total libertad y sin ningún tipo de control por parte de las autoridades locales. Unos ejercicios en los que se simulaba una intervención antiterrorista, ante unos atentados con unas características muy similares a los de Madrid: 200 muertos y miles de heridos. Conocidos los atentados, la organización imperialista OTAN calificó esta casualidad como “Una terrible coincidencia” ¡Todo un ejercicio de cinismo!

11M, las 49 incógnitas de Luis del Pino

  1. Las tramas superpuestas
  2. ¿Participó Al-Qaeda en los atentados del 11-M?
  3. ¿Participó ETA en el 11-M?
  4. Una impúdica cadena de mentiras
  5. Las miguitas de Pulgarcito
  6. Las primeras detenciones
  7. Jamal Zougham, la cabeza de turco
  8. El transporte de los explosivos
  9. Vísperas de sangre
  10. El tiempo debe detenerse
  11. Atando cabos
  12. El cuento de El Chino
  13. La casa de Morata
  14. Amistades peligrosas
  15. Un ejercicio de escapismo
  16. El rayo que fulmina
  17. Los intocables
  18. ¿Qué ocurrió en Leganés?
  19. Visiones contradictorias
  20. La busca
  21. Déjà vu
  22. Voces autorizadas
  23. Brigada de limpieza
  24. Llámame
  25. Puro teatro
  26. Las llamadas de Leganés
  27. Noche de perros
  28. Zouhier tiene un problema
  29. El chileno
  30. Teléfonos falsos de El Chino
  31. La furgoneta
  32. Albolote
  33. Ojo de lince
  34. La improbable agresión
  35. Los teléfonos Trium
  36. El libro de caja
  37. Conversaciones indiscretas
  38. La factura
  39. Los registros de Amena
  40. La embajada
  41. El terminal de Leganés
  42. El 11M en Alcalá
  43. El octavo pasajero
  44. Avísame
  45. Calle Villalobos
  46. La familia de Jamal Ahmidan
  47. Petróleo por alimentos
  48. Las cartas del terror
  49. Los teléfonos de El Tunecino

Web Imprescindible sobre la FARSA del 11M
Plataforma ciudadana Peones Negros por la verdad del 11M

Incluyo una magnífica lista de artículos de investigación publicados por el blog Paz digital y difundidos en burbuja.info por el forero Tocqueville.

“El Mundo”, cómplice de la mentira sobre el 11-M

Lista de antecedentes al 11-M ordenados cronológicamente

Lista de hechos ocurridos el 11-M 

Leganés

Hechos y noticias posteriores al 11-M

Documental fundamental para entender el que ha sido uno de los ataques de falsa bandera más salvajes de la historia.

Enlaces descarga directa

3 pensamientos en “11M – Falsa Bandera, punto por punto

  1. crtistinoperroti

    El 11 S es culpa del rey de España y del rey de Marruecos. Como es bien sabido la traidora familia borbon ( Ni siquiera es borbon como bien explicaste en otro posteo) dirigidas durante 40 años por un Italiano y una Alemana ( Ninguno es Español) que han puesto a sus dos hijas disfrazada de ex periodista y la imputada del empalmado como reyes ( No nunca tuvo varon, pusieron a la chiquilla con pelo corto a dar ese discurso y luego ya vino la ingeneria social y miles de millones para tapar la verdad) no dudan en tener una increible afinidad con jeques arabes que hasta les regalan vehiculos, ejemplo de la massmierda

    http://www.elconfidencial.com/espana/2014-11-12/el-rey-juan-carlos-y-el-gobierno-se-reparten-los-dos-ferrari-regalados-por-un-jeque-arabe_453368/

    Pero la familia a la que este traidor a la raza ( Por que ni es Español, de hecho se dice que deja a Mariano Rajoy que seria ¿ agente del MI6? dirigir España) tiene mas apego es a la monarquia Marroqui, cuyo dirigente esta introduciendo miles y miles de saharauis y norte africanos todos Marroquis para controlar Ceuta y Melilla asi como Andalucia en cuanto el de la orden y sean mas que los autoctonos como hace China con el tibet ( Una autentica Judiada)

    En los años 90 Jose Maria Aznar impide que el rey de Marruecos se anexione la isla de Perejil usando a la guardia civil. Aquello fue un ridiculo internacional para el marroqui acostumbrado a que nadie le ponga en ridiculo.
    El rey de Marruecos queria fuera a el PP ( No se sabia que Rajoy seria tan inutil ni capullo) y ordeno el 11 S con el permiso del rey ( Un psicopatilla) Para demostrar esto, basto con ver el atentos ridiculo que hubo en casa blanca. Ademas el atentado del 11 s es tambien una falsa, son las grabaciones del simulacro de la Otan, asi como las grabaciones posteriores. Sino el atentado de casa blanca hubiera sido catastrofico.
    Enseguida zapatero y Rubalcaba vieron su oportunidad de tomar el cielo y asi lo hicieron y no quedo nada.

    Todo fue orden del rey de España, ese mierda, para satisfacer a su primo, ese puerco

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  2. Corinna Lebert

    crtistinoperroti, decir que el Rey de España fue el que planificó el 11-S es tan absurdo como decir que fue Espinete (de Barrio Sésamo). Creo que necesita dormir un poco, delira usted un poco. Los Autores del 11-S tienen mucho más poder que un simple Rey Español. Perdone usted que le diga.

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  3. blancoienbotella

    Muy buena información y de lo más completo que se puede encontrar, bravo señor AJ.

    Creo que algo falto, como complemento y es lo que sucedió a la jueza que INTENTÓ investigar el caso: se la quitaron descaradamente de en medio, está inhabilitada, Coro Cillán.
    Pero aun se puede llegar más lejos, busquen una foto de esta jueza y podrán comprobar que solo aparecen muy pocas, casi siempre la misma y que la presentan con un aspecto horrible, usan el estereotipo feo/malo, hasta aquí llega el poder de la manipulación.
    (que no es que la señora sea agraciada, pero las fotos que salen de ella solo son las peores que puedan haberle hecho en su vida).

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